Concepto de amonestación

Amonestación, es la acción y el resultado del verbo amonestar, que procede del latín “admonere”, que se traduce como advertir.

Una amonestación es una sanción disciplinaria, que se aplica, por parte de una autoridad facultada para ello, a modo de recordatorio de la falta cometida, que contraríe alguna normativa vigente, y que, si van acumulando puede dar lugar a un castigo mayor.

El objetivo de la amonestación es reprender a quien cometió la falta, o conducta indebida o antirreglamentaria, a fin de que tome conciencia de ella, y no vuelva a repetirla; y que figure como antecedente, en caso de reincidencia.

Puede hacerse de forma verbal o por escrito, siendo esta última la que se considera prueba fehaciente de que la advertencia ha sido realizada, pudiendo, el amonestado, negarse a recibirla o recibirla y notificarse en disconformidad; o realizar las correspondientes disculpas, aunque la amonestación en este último caso, seguirá vigente, salvo que el que la ha impuesto decida perdonarlo. En el caso de que el amonestado sea un trabajador o cualquier otro subordinado, puede, recurrir ante los organismos administrativos o judiciales pertinentes, si considera que no merecía la amonestación.

Se aplica en diversos ámbitos institucionales: escuelas, empresas, organismos públicos, iglesias, clubes, etcéteras, a modo de reto. Con la amonestación la persona sigue vinculada a la entidad; pero si persiste en la actitud puede aplicarse luego, suspensiones, expulsiones o multas, según cada caso particular.

Recibir una amonestación es algo desagradable, que puede generar tristeza, humillación o culpa, si se siente que se ha hecho algo incorrecto; o, por el contrario, puede dar lugar a la bronca, si se cree que ha sido hecha de modo injusto o arbitrario. En este último caso, no conllevará el efecto deseado, de reflexión y cambio de conducta, al menos de modo voluntario y duradero. Es por ello, que, en las instituciones escolares, se prefiere el llamado a la reflexión por parte del alumno, antes que imponerle un castigo, salvo que sea algo grave y no se arrepienta de su mala conducta. La idea de que sea un recurso extremo, es para que comprenda por qué no debe volver a hacerlo; y que no sea solo para evitar el castigo; pues, de lo contrario, intentará volver a hacerlo, de modo más disimulado o encubierto; o no lo hará solo por un tiempo.

En el fútbol, son los árbitros, los que suelen amonestar a los jugadores que no cumplen el reglamento de modo consciente, sacándoles una tarjeta amarilla a modo de amonestación, que, si vuelve a repetirse la contravención, obtendrán la roja, y serán expulsados del juego.