Concepto de lerdo

De etimología incierta, la palabra lerdo es un adjetivo, sinónimo de lento. Se califica de lerdo, a quien camina despacio, tarda mucho en hacer o decir algo, es poco ágil, aplicado no solo a lo físico, sino también, en los humanos, al aspecto intelectual, diciéndoles lerdos, a aquellos que les cuesta comprender problemáticas, y, más aún, resolverlas o desarrollar habilidades. En los animales, se aplica, especialmente, a aquellas bestias pesadas y que se mueven con torpeza.

Ejemplos de uso: “Mi perro es viejo y camina lerdo”, “Soy muy lerdo para entender Matemáticas y Ciencias Naturales, aunque soy bueno para las Ciencias sociales”, “Vi pasar un pastor, que llevaba a su lerdo rebaño a pastar”, “Soy lerdo para ponerme a estudiar, doy muchas vueltas, y cuando quiero disponerme, ya se terminó el día”, “Mi hijo fie bastante lerdo para comenzar a hablar, recién a los dos años, comenzó a decir alguna palabra”.

Puede ser también calificativo de cosas que funcionan de modo lento: “Mi computadora está muy lerda, veré de llevarla a arreglar”, “Viajar en tren me resulta demasiado lerdo, prefiero el avión” o “Mi antiguo automóvil tiene un desplazamiento lerdo, comparado con los nuevos modelos”. También como recurso de animalización o personificación de fenómenos naturales: “La lluvia está anunciada desde hace días, pero está lerda para llegar” o “Las olas del mar están muy lerdas esta mañana de otoño”.

En México, existe una ley, popularmente conocida como ley Lerdo, por ser su principal mentor, el Ministro de Hacienda, Miguel Lerdo de Tejada, sobre desamortización de fincas de las Corporaciones Civiles y Religiosas, del año 1856. Fue promulgada, dentro de una serie de reformas liberales, con el objetivo de forjar una clase media rural, a través de la venta de inmuebles de la iglesia y corporaciones civiles, a los particulares, para terminar con los que llamaban “bienes puestos en manos muertas” o sea, improductivos, lo que, además, se especulaba, traería mayor recaudación fiscal, por los impuestos que gravaban las compraventas. Esto contribuyó a que se establecieran latifundios en manos de extranjeros.

En honor al ministro ya mencionado, Miguel Lerdo de Tejada, en México existe Ciudad Lerdo, que pertenece al Estado de Durango, con una población de unos ciento cincuenta mil habitantes.