Concepto de mentecato

La palabra mentecato se originó en el latín “mens”, que puede ser traducido como “mente”, y “captus”, participio del verbo “capere”, en el sentido de “captar” o “tomar” aplicándose a aquél que tiene su mente “tomada” o “presa”, y por lo tanto su raciocinio es limitado.

Son sinónimos de mentecato: tonto, simple, zopenco, bobo, lerdo, idiota, etcétera, y se trata de una condición atribuible a una persona de modo objetivo (por profesionales especializados que evalúan la normalidad de su proceso cognitivo y sus conductas adaptativas; como grado de independencia en sus tareas cotidianas, posibilidad de comunicación, aprendizaje, etcétera) considerando cada caso en particular y desde múltiples dimensiones; o subjetivamente, condición asignada de modo despectivo hacia alguien que no ha obrado con sentido común en alguna situación, o en varias. Por ejemplo: “Mi primo es un mentecato que siempre se está metiendo en problemas” o “He obrado como un mentecato al firmar ese contrato tan perjudicial para mí”.

Ya desde la Roma antigua, el mentecato, objetivamente considerado, sea su problema genético o adquirido, y sin intención peyorativa, fue protegido legalmente, designándosele un curador permanente para que se ocupara de sus asuntos patrimoniales, con el fin de evitar que fuera engañado en sus negocios. Se los consideró luego como retrasados mentales, para actualmente ser denominada la condición, que afecta a un 2 % de los habitantes del mundo, como discapacidad intelectual, donde además de otras manifestaciones, tienen un coeficiente intelectual menor a 70, siendo grave cuando resulta menor a 35.

En el año 2002, el papa Juan Pablo II hizo un llamado a la reflexión para que estos especiales “testigos de la ternura de Dios” reciban un lugar específico dentro de la iglesia, reconociendo que de ellos podemos aprender mucho.
En la película “Yo soy Sam” de 2001, dirigida por Jessie Nelson, se relata el especial vínculo entre una niña con inteligencia normal y su padre con déficit cognitivo, un mentecato, que adora a su niña, pero a quien se le hace muy difícil cuidarla de manera eficiente.