Concepto de Santo

El vocablo proviene del latín “sanctus” siendo los elegidos por Dios, que se destacan del común de los hombres. Para el catolicismo, un Santo, para ser considerado tal debe soportar un proceso a cargo del Papa, a quien se denomina “Su Santidad” que lo proclama o no como ser digno de veneración por el grado de perfección alcanzado, y por la realización de milagros, uno si murió como mártir, o dos en caso contrario. Luego de ser proclamado Santo, es objeto de culto, y se considera que es un intermediario de Dios, y digno de conceder peticiones a los fieles que le recen.

Para los budistas, el Santo es un iluminado, aquel que posee un karma, dado por sus buenas acciones, reflejadas en los chakras o energía espiritual.

En el judaísmo no hay santos, al ser considerado Dios o Jehová como padre de todos los hombres iguales, no debiendo existir mediadores entre Dios y los hombres. También está prohibido construir imágenes, como las que el cristianismo hace de Cristo, vírgenes y santos y santas.

Las personas con cualidades y virtudes fuera de lo común por su bondad, son calificadas en el lenguaje cotidiano como santas. Así se dice por ejemplo “mi santa madre”, “la santa de tu vecina, que da limosnas a todo el que toca su puerta”, o “tienes una santa paciencia, refiriéndose a una gran tolerancia, digna de seres especiales”.

Se denomina Tierra Santa a los sitios geográficos donde se desarrollaron los pasajes bíblicos, del Génesis y del Evangelio, entre los cuáles se destacan, Jerusalén, Belén, Palestina y Nazareth.

El Santo Sepulcro, ubicado en la antigua Jerusalén, es llamado así pues es allí donde fue depositado el cuerpo de Cristo, tras su crucifixión y desde donde, según la religión cristiana, desapareció, por haber resucitado.

La Santísima Trinidad está conformada por Dios Padre, Dios Hijo, y el Espíritu Santo, calificándose de esta manera (como Espíritu Santo) al espíritu inmaculado del propio Dios.