Concepto de canonizar

Canonizar es un verbo irregular, no pronominal y de primera conjugación de uso frecuente en la religión católica. Procede del griego κανονίζειν (léase “kanonízein”) con el significado de “vara para medir” de donde fue tomado por el latín como “canonizare”, para aplicarlo a la medición o valoración de textos religiosos, y luego a las personas, para ver si se ajustan a un canon, que, en el último caso, implica, la declaración de santidad de un beato, por parte del Papa, facultad exclusiva del mismo, desde el año 1234. En Papa Sixto V, en el año 1588, le asignó a la Sagrada Congregación de Ritos, la dirección del proceso, y esa tarea, pasó en 1969, por decisión de Paulo VI, a la Congregación para las Causas de los Santos.

La persona que recibe la canonización debe estar muerta, y a partir de ese acto ritual, se incluye en el canon, que es un listado reconocido por la iglesia católica, occidental y oriental.

El canonizado pasa a la categoría de santo, y es objeto de veneración, asignándosele un día especial para ello, el que por lo general, es el del aniversario de su deceso, pues le es reconocido su poder de interceder ante Dios.

Para ser canonizado existen tres vías tradicionales (la de las virtudes heroicas, la del martirio, la de las causas excepcionales) y una nueva establecida por el Papa Francisco desde 2016: la del ofrecimiento de la vida. Se analiza rigurosamente todos los actos de su vida y los motivos que se aducen para santificarlo, para que no se asigne tal carácter de modo inmerecido. Salvo en el caso del mártir que se requiere solo uno, se necesita que se confirmen dos milagros para que proceda la canonización.

Para llegar a ser santo, debe haber pasado un lustro desde la muerte de la persona a quien se pretende postular. Una vez transcurrido ese lapso de tiempo se la da a conocer la propuesta, a la Santa Sede, por parte del obispo diocesano y el postulador, exponiendo su biografía y presentando los testigos de sus milagros. Se dicta un decreto para iniciar la causa del ahora Siervo de Dios. Una vez que la Congregación para la Causa de los Santos, concluye el análisis satisfactoriamente, el Papa dicta un decreto de Heroicidad de Virtudes, y el Siervo de Dos es considerado Venerable. Si se prueban un milagro, se la declara beato y será santo, si se prueba un segundo milagro, luego de la beatificación.

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