Concepto de patraña

La palabra patraña, derivada del castellano antiguo, “pastraña”, designaba, en sus orígenes, lo que era propio de los pastores, asociado al género literario pastoril, donde se relataban historias de ficción. Por eso, una de las acepciones del término es para designar a aquellos relatos cortos y novelescos, ficticios, y con gran despliegue de imaginación.

Por extensión, pasó patraña a designar una mentira, en general grave y malintencionada, descartando a aquellas, conocidas como “mentiras blancas” o piadosas, que ocultan la verdad por misericordia. Por ejemplo, si le decimos a alguien que su enfermedad no es tan grave, cuando en realidad lo es, y lo hacemos para evitar un sufrimiento, no sería una patraña, pero si lo hacemos premeditadamente para que abandone el tratamiento y empeore su salud, sí sería calificable como patraña.

Las patrañas pueden ser concebidas y puestas en acción, por individuos o grupos, e incluso por los gobiernos de los Estados, y poseen objetivos deshonestos, de engañar y dañar.

Ejemplos de uso: “Fui víctima de una patraña, y caí en una red de narcotráfico, donde me ofrecieron mucho dinero por transportar bolsos que me dijeron contenían ropa, y estaba trasladando drogas ilícitas”, “Hitler justificó la invasión a Polonia, con una patraña, que fue la simulación de un ataque polaco a una estación de radio alemana, usando para tal fin, a prisioneros de esa nacionalidad, a quienes disfrazaron de soldados y luego asesinaron”, “No creas lo que te han contado de mí, son patrañas para alejarnos y terminar con nuestra relación” o “Me cansé de sus patrañas, siempre está contando mentiras para tenerme a su merced”.

Las patrañas pueden estar bien elaboradas y ser difíciles de descubrir, que son las más peligrosas, pues hasta las personas más cuidadosas y precavidas pueden caer en ellas; o ser burdas y a todas luces evidente su falsedad. Cuando el autor de la patraña es alguien de confianza de la víctima, o quien le merece cariño, respeto y admiración, es aún más reprochable: “El hombre no podía creer que su hijo haya sido capaz de decirle que estaba gravemente enfermo para que le diera dinero; y cuando descubrió la patraña, ya era tarde, pues había gastado todo en cosas superfluas”.

"La gran Patraña" es un cómic publicado en abril de 2016, escrito por Carlos Trillo, con ilustraciones de Roberto Mandrafrina. Trata de un expolicía envuelto en una red de patrañas, cuyo objetivo es salvar a una mujer que se presenta como muy virtuosa.

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