Concepto de infundio

La palabra infundio se originó probablemente de la unión de los siguientes términos latinos: El prefijo de negación “in” y “fundus”, terreno. El terreno es aquello en lo que se sustenta una construcción, de la cual es su base. Es por ello que un infundio es una falsa acusación por la cual se le imputa a alguien la comisión de un hecho inmoral o ilícito, sin ningún tipo de justificación.

Quien dice un infundo es un mentiroso, que trata de mancillar el buen nombre de otro, e incluso, si se trata de un delito, puede llegar hasta querer su condena legal, y en otros casos, también la condena social puede ser grave e injusta.

Los medios por los cuáles se realiza son variados, pero siempre llegan a conocimiento público. Puede ser mediante la propagación de un rumor, o usando cualquier medio masivo de comunicación. Cuando puede identificarse al autor, y el infundio es claro y susceptible de probarse, puede iniciarse contra el autor, un juicio por calumnias o injurias. Las nuevas tecnologías contribuyen a los infundios, ya que fácilmente estas patrañas se divulgan y replican por las redes sociales, cuyos integrantes las comparten sin averiguar la veracidad de los datos. No cualquier acusación es un infundio, debe ser falsa.

Ejemplos: “Es un infundio lo que leí en Facebook sobre que el presidente de mi país tiene dinero en el exterior sin declarar”, “Escuché un infundio sobre mi persona, donde se me acusa de tener varias amantes”, “Mi opositor político dijo muchos infundios sobre mí para desprestigiarme y ganar votos”, “Soy una persona de bien, pero alguien que no me quiere esparció el rumor de que soy un corrupto, y esos infundios me perjudicaron laboralmente”.
Los motivos de realizar infundios son variados: celos, envidia, venganza, competencia desleal, etcétera. Quien los hace es un ser resentido y cruel, carente de empatía y valores.