Concepto de soberbia

El origen de la palabra soberbia está en el latín “superbus”, que a su vez procede de “super” que indica superioridad.

La soberbia es una sensación que poseen ciertas personas de ser más que otros, en cuanto a su belleza, posición social, cultura, aptitudes intelectuales o físicas, etcétera. La soberbia implica sobrevalorarse, y por ende, desestimar a los otros, a los que consideran de una valía menor.

El soberbio es autosuficiente, prepotente, cree que su palabra debe ser tenida como ley, que sus acciones son perfectas y que su vida tiene un valor supremo. Los demás son importantes en su existencia, para halagarlo y servirlo, mientras no osen discutirle o criticarlo. El soberbio perdona, pero no pide perdón. Es por eso que el soberbio no tendrá amigos, sino empleados o subalternos.

Concepto de soberbia

El soberbio cree que no le queda nada por aprender, no escucha a los demás ya que él lo sabe todo, no acepta ayuda de nadie, ya que lo puede todo. Habla de sí mismo y de sus éxitos, de sus dones y pertenencias, como si fueran inmejorables. Sin embargo, detrás de esa fachada de todopoderoso e omnipotente se esconde un ser temeroso, que aparenta ser lo que no es, pues lo aterroriza que los demás descubran sus defectos y sus carencias.

En la teología cristiana, la soberbia es el más grave de los pecados capitales, pues es el origen de los otros, y acompañó al hombre desde Adán, e implica la convicción de no tener que someterse al poder de Dios y tienden a desafiar su autoridad.

No debe confundirse soberbia, que es un exceso de amor propio; con orgullo, ya que éste es positivo e implica valorarnos y estimarnos en justa medida, respetando nuestra dignidad, para no ser objeto de humillación por parte de los soberbios.

Ejemplos: “Mi jefe es muy soberbio, el único modo de llevarse bien con él es adularlo constantemente”, “El trabajo era en equipo, pero como Juan es muy soberbio, lo hizo solo ya que consideraba que si los demás hacían sus aportes, arruinarían su esfuerzo” o “No permitiré que me trates de ese modo, no soy tu juguete; esto no se trata de soberbia, sino de orgullo”.