Concepto de vasallo

El origen etimológico de la palabra vasallo es celta. Proviene de “gwasi” con el significado de “criado”. En el latín, “vassallus” puede traducirse como “sirviente”. El vasallo era aquel que estaba sometido a un señor feudal, e integraba la cadena de vasallaje en la Edad Media europea, pudiendo ser, a la vez, señor feudal de otros vasallos. Si bien el vasallo tenía varios deberes con su señor, éste también los tenía con el vasallo.

El que no era vasallo de nadie era el Rey que entregaba las tierras a los nobles de jerarquía superior, que se constituían en sus vasallos, y que al entregar a su vez tierras a otros nobles inferiores, los convertían a éstos en vasallos de los nobles, y así sucesivamente, hasta llegar a entregar tierras a los campesinos, y al último eslabón de la cadena, conformada por los siervos de la gleba que sólo eran vasallos, pues ya no daban tierras a otros.

Concepto de vasallo

El vasallo debía ser fiel a su señor, relación que se sellaba por medio de un juramento solemne. Debía acompañarlos en las guerras y darle parte de lo producido en las tierras en concepto de tributo. El señor, que tenía poder pleno sobre el territorio recibido, a su vez, debía protegerlo y proporcionarle los elementos de trabajo.

Cuando la vida rural comenzó a declinar y los vasallos exigieron remuneración por sus tareas, mientras los señores se empobrecían, la relación de vasallaje tuvo su fin, recuperando el rey todo su poder en los inicios de la Edad Moderna.

Estados vasallos son los que dependen de otro, como por ejemplo sucedió con el Imperio turco otomano, que paulatinamente fue ejerciendo el control de todos los estados turcos, llegando a su apogeo entre los siglos XVI y XVII. Eran Estados vasallos: Moldavia, Valaquia y Transilvania.