Concepto de servil

Del latín “servilis”, adjetivo formado por el sustantivo “servus” que a su vez se derivó del verbo “servire” en el sentido de servir, más el sufijo de posibilidad “ilis”; servil es la calificación de quien está en la condición de siervo, que es aquella persona sometida a la voluntad de otra.

La servidumbre fue típica del sistema feudal, donde la última categoría de vasallos estaba integrada por los siervos de la gleba, que debían obediencia a su Señor, pero no eran poseedores de ningún señorío y cuya condición era hereditaria. Estaban tan vinculados a la tierra, que, si ésta se vendía, con ella también debían entregarse los siervos. Es difícil encontrar diferencias sustanciales con la esclavitud, pero legalmente el siervo, que casi no tenía derechos, conservaba su libertad, aunque en los hechos ésta era muy restringida. Si bien recibía tierras del Señor Feudal, le debía obediencia, servicios y buena parte de sus cosechas.

La servidumbre se aplicó durante la conquista española en América, mediante las figuras de la mita y el yanaconazgo. Los nativos se consideraban libres y súbditos del rey de España, pero los trabajos a los que eran sometidos eran agobiantes y denigrantes, llevándolos a la muerte.

Desaparecida la servidumbre con la erradicación del Antiguo Régimen, la condición servil de alguien se define en la actualidad, como aquella en la que no se respetan los mínimos derechos del trabajador: “El trabajo que me ofrecieron es servil, debo trabajar en la informalidad, por un sueldo magro y en jornadas agotadoras”.

También se considera servil la actitud de una persona que obedece ciegamente a su jefe, y no duda en postrarse frente a él y permitir que lo humille: “no confundamos un buen empleado que cumple con sus tareas, con el trabajador servil que resigna su dignidad en pos de los caprichos de un jefe abusador, con el que se quiere congraciar a cualquier costo”.