Concepto de servicial

La palabra servicial se integra con “servicio”, del latín “servitium” que a su vez procede de “servus” en el sentido de “siervo” y el sufijo de relación “al”. Un siervo es el que hace cosas para otro, que le sirve, por lo cual le brinda una satisfacción o provecho.

Alguien servicial es aquel que está al servicio de otro, sea una persona, una institución o una causa, a la que le dedica su esfuerzo y su tiempo en forma desinteresada.

Las personas serviciales están siempre dispuestas a complacer a los demás, son agradables y atentas, y generalmente mansas y obedientes: “Mi amiga es muy servicial, cuando la llamo siempre está dispuesta a ayudarme”, “El policía fue muy servicial al acompañar al niño perdido al reencuentro con su madre”, “Mi hermano no es para nada servicial, siempre actúa de modo egoísta y no ayuda a nadie” o “El empleado servicial siempre está pronto para satisfacer las demandas de su jefe”.

Si bien es bueno ser servicial con nuestro prójimo, ayudarlo y prestarle nuestras atenciones, no se debe caer en una actitud servil donde la dignidad del que sirve resulte menoscabada, priorizando los deseos del otro por sobre los propios y rebajándose ante los demás. El individuo servicial, tampoco complace colocándose en una postura superior, paternalista o arrogante de ser superior sino que lo hace desde su humilde condición de ser humano que siente empatía por los otros y por ello se muestra solidario y cooperativo.

Ejemplo: “El empleado no es servicial con su jefe sino que adopta una actitud servil, ya que se deja tratar con palabras denigrantes y acepta hacer trabajos propios de esclavos.

En el reino animal también existen animales serviciales, que prestan servicios al hombre: “La vaca servicial nos da su leche”, “Gracias a mi servicial caballo pude llegar a tiempo al pueblo” o “Mi perrito servicial se queda conmigo cuidándome cuando estoy enfermo”.