Concepto de aleatorio

La palabra aleatorio proviene etimológicamente del latín “aleatorius” y hace referencia a aquello que no es seguro, que depende de la suerte o del azar, y por lo tanto es inseguro, imprevisible y riesgoso. En general es atribuido este calificativo a los juegos de azar y a todo aquello que no pueda ser decidido en forma libre y voluntaria. Ejemplos: “Tu admisión en el establecimiento educativo es aleatoria, ya que se decide por sorteo”, “es aleatorio tu destino, ya que no depende de tu voluntad, sino de lo te permita la terrible enfermedad que te aqueja, si tienes suerte, y se mantiene latente”. El resultado de lo aleatorio no es certero, sino probable.

La teoría de las probabilidades estudia la ocurrencia de los fenómenos que dependen de factores no previsibles. Las variables aleatorias son valores lógicos que representan los resultados posibles de un experimento que aún no se efectuó.

En Derecho, se denominan contratos aleatorios aquellos en los que el objeto de la prestación no está determinado desde su inicio, sino que dependerá de un hecho futuro y cierto, pero que no hace preciso desde su inicio conocer lo que deberá entregarse. Por ejemplo, el caso de los honorarios del abogado que será fijado por un juez, o cuando se compra el resultado de una cosecha futura, o los contratos de apuesta o de juego. Lo que se pagará u obtendrá, respectivamente, puede ser mayor o menor a lo previsto. El artículo 2051 del Código Civil argentino considera que son aleatorios aquellos contratos en que las ventajas o las pérdidas para uno o ambos contratantes se hagan depender de un hecho incierto. Cuando el objeto está determinado desde el comienzo, se denominan contratos conmutativos.