Concepto de individuo

La palabra individuo proviene etimológicamente del latín “individŭus”, formada por el prefijo negativo “in” y por “dividire” que significa dividir, por lo tanto alude a aquello que resulta indivisible. Se aplica a un representante cualquiera de las especies animal o vegetal, que configura en sí mismo una totalidad aunque se componga de partes.
Para Aristóteles el individuo es la sustancia, “lo que es, en tanto que es” compuesta por una materia y una forma, y de la que son predicados los llamados accidentes o propiedades.

Concepto de individuo

Entre los individuos de una misma especie, los hay con características muy marcadas de diferenciación, y otros que resultan fungibles o intercambiables en un negocio. Por ejemplo, un rosal es un individuo de la especie pero puede ser reemplazado por otro del mismo color y calidad en un puesto de venta, si el que había sido objeto de compra ha sufrido algún deterioro o accidente involuntario. En cambio, un individuo humano será difícilmente reemplazable por otro, por ejemplo en una sociedad, donde se exigirá para ello el consentimiento del resto de los individuos o socios que la conforman.

El individuo humano posee lo que se denomina dignidad humana, pues es diferente a todos sus congéneres y a la vez sujeto de derechos naturales. Si bien el hombre es un ser social, conserva dentro de la sociedad que integra, el derecho a su reconocimiento personal. En las sociedades de la antigüedad, el individuo era importante solo en virtud de su aporte al Estado al que pertenecía. Luego del Renacimiento, con la corriente humanista, la importancia del individuo frente al Estado cobra fuerza, para llegar al presente con un mundo donde prima el individualismo sobre las necesidades colectivas. Esto hace reflexionar que ambos extremos son malos: tanto el poco valor de la vida individual en relación a lo social, como el exceso de individualismo que convierte al ser humano en un individuo egoísta.