Concepto de ínsito

La palabra ínsito procede en su etimología del latín “insitus”, que a su vez resulta ser el participio pasado pasivo del verbo “inserere”, término compuesto por el prefijo que indica algo interior, “in” más el verbo “serere”, en el sentido de “plantar”. Sería algo así como “implantado”.

Cuando decimos que algo es ínsito nos referimos que hace a la esencia de la cosa, a su propia naturaleza, a lo que la cosa es. Lo ínsito no puede considerarse ajeno al sujeto u objeto pues lo caracteriza como tal. Si lo ínsito se desprendiera de aquello a lo que califica, le extraería su identidad.

Concepto de ínsito

Ejemplos: “Está ínsito en el ser humano el temor a lo desconocido”, “Si hablamos de un cumpleaños, ínsitamente estamos refiriéndonos a festejos y alegría”, “Para el filósofo inglés Thomas Hobbes el ser humano lleva ínsita en su alma la maldad”, “El arte lleva ínsita la idea de conmover”, “La guerra lleva ínsita la destrucción”, “ A la vida vegetal le es ínsita la quietud” o “La verdadera amistad, lleva ínsita la idea de compromiso y de lealtad”.

Hay muchos rasgos del carácter que son ínsitos o propios de cada etapa de la vida, como ocurre por ejemplo con los caprichos de los niños pequeños o la rebeldía de la adolescencia.

Pueden usarse como sinónimo de ínsito: intrínseco, esencial, propio, connatural, natural o innato. Son antónimos de ínsito: extrínseco, añadido, adquirido o externo. Por ejemplo, ser rubio o morocho, alto o bajo, mujer u hombre no es algo ínsito en las personas, sino simples rasgos exteriores.