Concepto de instante

La palabra instante, del latín “instans” es participio del verbo “instare”, formado por el prefijo “in” (que en este caso indica una posición superior) y por “stare” (estar). Literalmente instante sería lo que está en una posición superior, por encima de otra cosa, y de la expresión usada por varios autores clásicos como Cicierón o Quintiliano “tempus instans” refiriéndose al tiempo que está por encima de uno, que apremia y pasa muy rápido, nos llegó el concepto de instante tal como hoy lo usamos.

Concepto de instante

Podemos entonces decir que el instante es una fracción ínfima de tiempo, que cuando la queremos advertir, de un futuro cercano se ha convertido en presente y ya casi es pasado. La fugacidad es lo que caracteriza a este concepto, que puede durar segundos o algunos minutos, sin tener precisión.

Ejemplos de uso: “En instantes comenzará a llover”, “El espectáculo proseguirá en instantes, luego de la breve interrupción”, “En un instante de locura cometí el más grave error de mi vida al golpear a mi mejor amigo” o “No me queda mucho tiempo para despedirme, en instantes el tren iniciará su marcha y separará nuestros destinos”.

También se lo usa como sinónimo de breves momentos repetidos: “Los instantes en que el niño cesa de gritar son muy pocos, se está volviendo muy caprichoso” o “A cada instante, mis recuerdos me llevan hacia ti”.

Cómo se vivencia un instante es una apreciación muy subjetiva: “los instantes que viví este horror me parecieron siglos” o “Lo pasé tan bien en esta fiesta que me pareció que duró solo instantes”.

En la Literatura, existe un hermoso poema reflexivo, titulado “Instantes” que se atribuyó durante mucho tiempo a Borges pero que sería del humorista y caricaturista estadounidense Don Herold y en su versión original estaría escrito en prosa. El tema está centrado en la fugacidad de la existencia y los errores que cometemos al vivir, restándole importancia a las cosas simples como caminar descalzos o jugar con niños, y llenándonos de preocupaciones inútiles. El autor plantea que poder volver a vivir le daría valor a las cosas cotidianas, sería menos previsor, no se haría problemas por cosas que tienen solución y se permitiría cometer más errores.