Concepto de paroxismo

El origen etimológico de paroxismo lo hallamos en el griego παροξυσμός o “paroxysmos” de donde pasó al latín como “paroxismus”, integrado el término por el prefijo “para” = “cerca de” y por “oxis” = “agudo”. Tiene el significado de “acentuación, intensificación, irritabilidad o exasperación”.

Con esta palabra se califica a toda acción, dolencia, sentimiento o pasión que llega a su máxima expresión, a su punto culminante, el de mayor intensidad.

Concepto de paroxismo

Aplicado a los sentimientos, podemos decir que las pasiones llevadas al extremo son un ejemplo de paroxismo: “Su odio hacia el amante de su mujer, lo llevó al paroxismo de matarlo” o “Por mis hijos puedo llegar al paroxismo de dar la vida”.

Es frecuente hallar paroxismo en los fanáticos que admiran y siguen a sus líderes de modo incondicional pudiendo hacer actos extremos para demostrarles su lealtad y servicio.

En trabajos físicos o intelectuales se llega al paroxismo cuando se realizan los esfuerzos más importantes y notorios.

En una enfermedad o accidente, el paroxismo hace referencia al estado donde el paciente experimenta la etapa más aguda, dolorosa y a veces peligrosa, manifestándose con ataques súbitos y violentos. Por ejemplo, un ataque de tos o de dolor de cabeza que se vuelve incontrolable o cuando la fiebre alcanza su máximo pico. El paroxismo palúdico (el paludismo o malaria es una enfermedad causada por plasmodios) es la etapa donde la enfermedad que tiene la característica de ser rítmica; se agudiza, presentando síntomas como poliuria, dolor de cabeza, pulsación rápida y fiebre muy elevada. El paroxismo histérico fue el nombre con que se conoció a ciertos síntomas molestos (dolores de cabeza, insomnio, irritabilidad, malestar general) que presentaban las mujeres occidentales del siglo XIX, y que se atribuía ya desde los antiguos filósofos griegos a su conformación anatómica y fisiológica particular. Galeno en el siglo II atribuyó estos síntomas a la abstinencia sexual. Ese tema fue clave en la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud, atribuyéndolo a la vivencia de alguna situación traumática que quedó reprimida en el inconsciente.

En la narrativa, el paroxismo que es el momento donde la historia alcanza su momento culminante o de tensión, se denomina también, acmé o clímax, que en el arte alude al instante donde la obra llega a su máxima perfección.