Concepto de perseverancia

Originada etimológicamente en la palabra latina “perseverantia”, y derivada del verbo “perseverare”, integrada por “per” = totalidad y “severus” = austero, perseverancia se aplica a la virtud de insistir sobre una cuestión o una idea que se pretende llevar a cabo o imponer, sabiendo que con ello se alcanzará un fin noble.

Es discutible si la perseverancia es una virtud independiente, o la condición necesaria para que exista una acción virtuosa, pues ésta requiere que sea perdurable. El rol fundamental de la perseverancia está afirmado en treinta y tres versículos de la Biblia, prometiéndose a los perseverantes la vida eterna. San Agustín remarcó el valor de la perseverancia al afirmar que cualquier virtud puede perderse pero no la perseverancia, la que debe perdurar hasta el fin, para lograr la salvación del hombre.

Concepto de perseverancia

La perseverancia designa la voluntad y la acción de quien sigue buscando el objetivo a pesar de que le cueste tiempo y esfuerzo, o de que haya fracasado en una o más oportunidades. La perseverancia lleva al sujeto a buscar el bien aunque éste demore mucho tiempo en ser alcanzado. Debe la perseverancia estar iluminada por la prudencia, ya que persistir en un objetivo irrealizable no implicaría ser perseverante sino terco u obstinado.

La perseverancia es un requisito necesario del éxito, pues todo emprendimiento necesita de la constancia de proseguir en el camino elegido, o buscar alternativas si ello no es posible. El que es perseverante confía en su capacidad, es constante, tenaz, responsable y no se auto compadece ante las derrotas. Ejemplos: “a pesar de ser un niño con capacidades diferentes, su perseverancia lo llevó a graduarse con buenas calificaciones”, “el padre fue muy perseverante con la educación de su hijo, logró convertir a ese niño rebelde y agresivo, en un adulto honrado, trabajador y bondadoso”.