Concepto de terso

La palabra terso es un adjetivo que procede en su etimología del latín “tersus” que a su vez es el participio pasivo del verbo tergĕre, que significa “limpiar”.

Es terso aquello que se muestra suave, impecable, liso y por lo tanto sin presencia de arrugas, lo que resulta muy agradable al tacto. Se dice de ciertas telas como la seda, de las flores o de las pieles lozanas. Lo contrario es lo rugoso o áspero.

La piel tersa en los seres humanos es común en los bebés y niños. Cuando el tiempo va dejando sus huellas, la piel se marchita, se reseca, se arruga y se mancha. Para conservar una piel tersa hay que seguir una dieta de comidas sana, no excederse con la exposición al sol, beber líquido en cantidades suficientes, evitar el alcohol y el cigarrillo y ayudarse con algunos tratamientos con cremas y lociones humectantes, exfoliantes y reafirmantes. Ejemplos: “Tienes la piel tan tersa como la de un bebé a pesar de que ya has cumplido 40 años, la vida sin excesos te ha deparado ese premio” o “Mejora la tersura de tu piel haciéndote con palta, una máscara facial”.

Concepto de terso

Aplicado a los metales se dice que están tersos cuando se hallan pulidos y brillantes. Las maderas cepilladas y lustradas son también tersas.

Un lenguaje terso es aquel que fluye en forma suave, delicada y sin rodeos innecesarios. Se aplica a poesías y prosas dominadas por la pureza y la elegancia en el estilo, como por ejemplo se observa en las rimas de Becquer o los poemas de Rubén Darío.

Se usa mucho este adjetivo como recurso poético: En su poema “Orillas del Duero” Antonio Machado, dice que este río “corre terso y mudo”. José de Espronceda nos habla de un cristal terso donde la infancia pinta sus colores.