Concepto de sinalefa

La palabra sinalefa se originó en el idioma griego, como “synaloiphe” compuesta por “syn” que significa con y “aleiphein” que puede traducirse como juntar, de donde pasó al latín como “sinaloepha”, y de allí a nuestro idioma.

Lo que se junta o une en una sinalefa, es, en una palabra, su última sílaba con la sílaba de la siguiente palabra, si en el primer caso termina en vocal, y en segundo empieza con vocal, formándose una sílaba única, que trasciende a la propia palabra. Es como un diptongo que se prolonga enlazando la siguiente palabra del discurso. La sílaba a unirse puede contar con consonante y vocales o solo componerse de vocales. Como ya dijimos, las palabras, y sus vocales, deben ser consecutivas. Ejemplo: ca-mi-noas-cen-den-te.

La h inicial en general no impide que se formen sinalefas, salvo cuando a la h le sigan las siguientes letras: “ie” “ue” y “uy”, por ejemplo de-hue-so.

La sinalefa no es impedida por la existencia de signos de puntuación.

En el ámbito de la poesía, y más específicamente en la métrica, que se ocupa de la estructura de los versos; cuando en ellos existe sinalefa, sirve para reducir en la medida de los mismos, el número de sílabas que los integran ( la medida de un verso depende del número de sus sílabas) evitando que se forme el hiato (que implica que cada sílaba se cuente por separado). Este modo de contar los versos uniendo las sílabas en sinalefa, es una licencia poética llamada metaplasmo.

En la sinalefa la unión de sílabas no significa la supresión de ninguna vocal, sino que la pronunciación es plena, de lo contrario habría elisión.