Concepto de partitura

La palabra partitura nació de la unión de dos términos latinos: “partis” en el sentido de parte y el sufijo de actividad “ura”. Del latín pasó al italiano, donde su significado literal es el de un conjunto de partes; aplicado principalmente a la música. Del italiano la tomó el español.

Si bien la música es un arte que se ejecuta a través de un instrumento, y es posible tocar “de oído” la partitura, al estar escrita, brinda una guía a la interpretación, ya que hay aspectos que con solo oírlos no pueden ser registrados. Una importante función de la partitura es perpetuar la composición musical en el tiempo, como cualquier documento escrito que perdura con mayor fidelidad.

No cualquiera puede leer una partitura musical, sino que se necesita conocer ese peculiar idioma de símbolos (sistema de notación) para lo cual existen profesores de música que dan clases particulares o centros de enseñanza musical (conservatorios). En general se la tiene a la vista mientras se está ejecutando el instrumento.

Las partituras se escriben sobre pentagramas, que se integran por cinco líneas horizontales separadas por espacios idénticos (cuatro en total). Sobre el pentagrama se dibujan: primero la clave, sea de do, de fa o de sol (que indica la altura musical) las notas musicales (que son cinco: do, re, mi, fa, sol, la y sí) las figuras (que determinan la duración musical y la altura en un pentagrama con clave, siendo las siete más conocidas: la blanca, la negra, la redonda, la corchea, la semicorchea, la fusa y la semifusa) los tonos (intervalos musicales) etcétera. Cada partitura suele ser exclusiva para un solo instrumento y para una voz (particella) pero pueden estar todos los instrumentos y voces reunidos en forma ordenada en una partitura completa. El director de orquesta necesita tener toda la obra que va a ejecutarse, en su partitura.

Si bien los pentagramas se confeccionaron tradicionalmente en papel, actualmente existen programas de computación (software) para leer partituras escaneadas.