Concepto de afrodisíaco

Afrodisíaco es un término que se derivó de Afrodita, diosa de la mitología griega, que era hija del padre de la primera generación de titanes, Urano, dios del cielo, a quien su hijo Cronos, el dios del tiempo, le cortó los testículos y los tiró al mar, generándose espuma, y de allí nació esta diosa, que se denominó Afrodita, pues “aphros” en griego significa “espuma”. Afrodita es la diosa del amor erótico, de allí que un afrodisíaco sea cualquier elemento que ocasione deseo sexual o lo intensifique.

Existen comidas que tienen la propiedad de ser afrodisíacas, reconocidas por pueblos tan antiguos como los aztecas, entre los cuáles ocupaba el chocolate un lugar importante, al ocasionar que el cerebro, desprenda una sustancia química que actúa como neurotransmisor, la feniletilamina, una anfetamina estimulante del sistema nervioso, que hace que se libere dopamina, provocando euforia y falta de sueño. Otros alimentos a quienes se les atribuye efectos afrodisíacos son las almendras, las nueces, los quesos, los huevos, la soja cruda, el azafrán, los plátanos, la miel, la canela, las fresas, el vino tinto, higo y albahaca entre otros.

Existen también fármacos afrodisíacos, como el nitrito de alquilo, que se inhala, siendo muy peligroso; o la bremelanotida, estimulante femenino que puede ocasionar hipertensión, que provocan que se eleve la dopamina y el individuo se libere de sus inhibiciones. También se usan para este efecto los suplementos de testosterona.
Entre las drogas afrodisíacas podemos nombrar a la cocaína, pero sus efectos adversos pueden resultar fatales, especialmente porque se van necesitando cada vez dosis mayores para alcanzar el fin deseado. Muchos usan también para desinhibirse, el alcohol, también sumamente nocivo para la salud.

Ciertos aromas, como el de canela, rosas o jazmines, también suelen considerarse afrodisíacos: “El perfume afrodisíaco invadió la habitación y la pareja se entregó a su amor apasionado”.

La eficacia objetiva de los afrodisiacos, especialmente los naturales, como las comidas o los aromas, es cuestionada, sosteniendo muchos que se trata solo de placebos, que actúan si el individuo confía en ellos.