Concepto de anegar

La palabra anegar procede del latín “enecare”, a su vez del verbo “necare” en el sentido de matar de modo no violento, por ejemplo, por ahogamiento.

De este significado originario, anegar pasó a hacer referencia no solo a ahogar a alguien en agua, sino a a todo aquello que esté lleno de líquido, por ejemplo: “Lloré tanto que mis ojos anegados de lágrimas no podían ver lo que sucedía a mi alrededor, y así caminé por el sendero tortuoso y me caí”.

Una inundación, provoca que las tierras anegadas resulten no utilizables, de modo temporal o permanente. Puede tratarse de campos que resulten a partir de ese hecho, no aptos para cultivo, o de carreteras que se vuelvan intransitables, o de viviendas que no puedan emplearse para refugio de las personas.

Los suelos anegados presentan saturación de agua, y provocan en los cultivos asfixia radicular (les falta oxígeno). La capacidad de sobrevivir al anegamiento depende de la especie vegetal de que se trate.

El anegamiento puede suceder, por el desborde de los ríos o por intensas lluvias. Las pérdidas económicas por estas causas resultan muy cuantiosas. Los suelos más susceptibles de anegarse son los que tienen más contenido de arcilla.
En las ciudades, los sistemas de desagües contribuyen a impedir los anegamientos, aunque muchas veces no funcionan como corresponde, ya sea por estar mal construidos o por estar tapados con basura. Ejemplos: “la crecida del río anegó las calles y la gente debió ser evacuada de sus hogares” o “Llovió y al cruzar las calles anegadas, me mojé mucho los pies”.

Los caños rotos de agua, también pueden producir anegamientos: “En mi casa se rompió el caño de agua del baño, y al anegarse, los pisos de madera se arruinaron”.

Por extensión, anegar puede usarse como sinónimo de molestar u obstaculizar, por ejemplo: “El Fiscal me anegó tanto con sus palabras crueles, que no pude hallar argumentos para defenderme a pesar que los tenía”.