Concepto de cigoto

La palabra cigoto procede del término griego del griego ζυγωτός (zygōtós) que se traduce cono “unido”.

Cigoto es un vocablo que se usa en el ámbito de la Biología, para referirse a la nueva célula que en los mamíferos, se produce al unirse un gameto masculino y uno femenino, que poseen, cada uno, un número cromosómico haploide. Luego se produce la unión de los núcleos, con lo que el cigoto, recibe la información genética de ambos, transformándose en diploide. También se lo conoce como zigota, cigota o huevo, siendo en realidad el cigoto, el huevo fecundado, que tras un proceso, dará origen a una nueva vida de la misma especie.

El vitelo es el citoplasma del cigoto, y tiene dos partes, la del citoplasma puro, representada por un blastoplasma o vitelo germinativo donde se encuentra el núcleo, y un vitelo nutritivo, conocido como deutoplasma, que es donde se acumulan las sustancias de reserva para nutrir al embrión. Entre estas sustancias de reserva, hay proteínas, lecitina y glucógeno.

Cada tipo de cigoto, tendrá una diferente cantidad y distribución del vitelo. Los que menos vitelo poseen, son los isolecíticos o también llamados, oligolecíticos, que son los que caracterizan a la mayoría de los animales, incluyendo al ser humano, que no posee vitelo, pues es la placenta la que permite el desarrollo del embrión.
Los anélidos, los moluscos no cefalópodos y los anfibios, tienen abundante vitelo, denominándose heterolecítico, segmentándose en forma total y desigual.

Los telolecíticos también contienen mucho vitelo, que origina dos zonas muy diferenciadas, como en el caso de las aves, los cefalópodos y mamíferos prototerios, siendo en ellos el vitelo, lo que conocemos como la yema de huevo. El huevo de las aves se produce aunque no exista fecundación. En el caso de las aves, el cigoto es una célula única, que se va a transformar en un nuevo ser, a través de un proceso llamado embriogénesis.

En los centrolecíticos, típicos de los artrópodos, hay mucho vitelo en una zona central que se encuentra rodeada por el citoplasma, con segmentación superficial y parcial.

En el ser humano, el cigoto, una vez formado, comienza a recorrer las trompas de Falopio de la madre, para llegar al útero donde se implantará, camino que le lleva en su recorrido entre tres días y siete, durante los cuales, irá sufriendo un proceso divisorio por mitosis, conformándose la mórula, al llegar a treinta y dos células; y a la blástula cuando alcance las ciento veintiocho células, donde ya se dará la implantación uterina.

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