Concepto de circonio

La palabra circonio se originó en el vocablo árabe “zargun” que se traduce como color dorado, y nos llegó desde el latín científico “zirconium”.

El circonio o zirconio, cuyo símbolo químico es Zr, es un elemento de transición, que por esa razón, se caracteriza por tener una capa interna incompleta. El circonio abunda en la naturaleza y debe su nombre a que se encuentra formando parte del silicato circón, de donde fue hallado en el año 1789, por parte del químico alemán Martin Klaproth (1743-1817) quien lo reconoció; aunque también se extrae de la baddeleyita, asociándose a los minerales de titanio, siendo dificultoso separarlo de sus compuestos. Fue en 1914 cuando se lo pudo preparar como metal puro. Su estructura cristalina es hexagonal. Su número atómico es 40 (en su núcleo tiene cuarenta protones) y su peso atómico es 91,22. Comúnmente sus estados de oxidación son +2, +3 y +4.

El circonio es un metal duro, sólido a temperatura ambiental, de color blanco grisáceo, brillante, que resiste muy bien a los ácidos y la corrosión, pero no las altas temperaturas, fundiéndose a 1852º C; siendo muy reactivo, reaccionando especialmente con el nitrógeno y el oxígeno, pero no a temperatura ambiente. Puede disolverse con ácido fluorhídrico. No es buen conductor de la electricidad, pero sí, térmico. Se encuentran en la naturaleza los siguientes isótopos (átomos de un mismo elemento): 90, 91, 94 y 96.

Es muy similar al hafnio, y se hallan en los mismos minerales y compuestos, siendo su separación muy complicada, por lo que se encuentran juntos, siendo solo necesario separarlos para el empleo en reactores nucleares, ya que a diferencia del circonio, el hafnio posee una elevada sección para la captura de neutrones.
Se emplea principalmente para las arenas de fundición, para recubrir reactores nucleares, para manufacturar aleaciones que resulten resistentes a la corrosión, para hornos metalúrgicos refractarios, en fundas, puentes e implantes dentales en sustitución del titanio, como aditivo del acero, para tornarlo más resistente, y para cerámicas y vidrios.

En los cartuchos de escopeta, conocidos como “aliento de dragón” se usa como base el circonio, que produce chispas cuando el arma se dispara, provocando destellos pirotécnicos, siendo peligrosos como agentes incendiarios.

Su uso en joyería, como circonita (óxido de circonio) es para reemplazar al diamante. La circonia cúbica es sintética y una alternativa económica, que se logra derritiendo circonio en polvo mezclado con dióxido de circonio en polvo, resultando, en comparación con los diamantes, menos quebradiza, menos dura y más pesada, pero igualmente bella, siendo difícil diferenciarlos.

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