Concepto de cretino

Desde principios del siglo XIX, la palabra cretino, en español, fue aplicada a aquella persona afectada de una enfermedad denominada cretinismo. Fue tomada del francés “crétin”, y luego su uso se hizo extensivo para calificar a quienes padecen un retraso mental, especialmente, y de modo despectivo, cuando alguien que tiene plana capacidad intelectual, aparenta en alguna situación particular, comportarse como un necio, por ejemplo: “Eres un cretino por responder de una manera tan inadecuada la gentil invitación que te formulé” o “El cretino eludió asistir a la fiesta a pesar de tener claro que su jefe tomaría su ausencia como un desaire”.

Pasemos a referirnos particularmente a cada uno de estos usos:

Como enfermedad, el cretinismo, dado el nombre por médicos franceses en 1874, es una deficiencia glandular y congénita. Se relaciona con la carencia de yodo, y por eso es endémica en zonas de altura, donde los suelos carecen de este mineral. Contribuyen, además, a su desarrollo la falta de higiene, la pobreza, la mala alimentación y los matrimonios incestuosos. Afecta la tiroides, cuyas hormonas ayudan al desarrollo normal de los tejidos neurológicos y musculares, por lo cual, ante su déficit (hipotiroidismo) la persona tiene un desarrollo físico y mental restringido, pudiendo en casos graves llegar al enanismo y al retraso mental severo, si no se lo trata a tiempo, con terapias hormonales y con yodo.

El hipotiroidismo en los adultos se conoce como mixedema. Es en los niños, como enfermedad congénita, que se denomina cretinismo, cuando no se lo trata, en el tiempo y forma oportunos. Se detecta desde el nacimiento con exámenes sanguíneos de TSH, y con los siguientes síntomas: piel engrosada, bradicardia o irregularidad de los latidos cardiacos, anemia, lengua y cráneo grandes, apetito escaso; y luego van apareciendo el estreñimiento, abdomen prominente, el cabello ralo, confusión mental, tristeza, párpados caídos, etcétera.

El vocablo francés “crétin” de donde proviene nuestro adjetivo cretino, fue tomado a su vez, del latín chrétien” que se traduce como “cristiano”, y fue en Francia donde se inició la costumbre de llamar cretinos a quienes se comportaban de modo poco juicioso, irracional o tontamente. Lo emplearon los habitantes de Saboya, cuando hacían mención a los que poblaban la zona tras los Alpes, gente poco instruida, convertidos en cristianos por los luteranos.
La razón del nombre de cretinismo para la enfermedad, es discutida por los filólogos. Tal vez pueda proceder de considerar al enfermo como un pobre cristiano, o como un cristiano libre de pecados por su condición, pero no hay certezas al respecto.

En Literatura, "los cretinos" es un libro infantil, del galés Roald Dahl (1916-1990) publicado en 1981. Los cretinos son un matrimonio, compuesto por el señor y la señora Cretinos, tontos, sucios y bromistas, que hostigan a monos y pájaros, los que finalmente se vengarán de ellos.