Concepto de desenfreno

La palabra desenfreno se compone de los siguientes términos que nos llegan desde el latín: el prefijo “des”, de privación, y el sustantivo “frēnum”, aplicado, en esa época, al elemento que se coloca en la boca de los caballos, para poder dominarlos, y luego extendido a lo que detiene la marcha de los vehículos y a los límites a las conductas, siendo esta última acepción, por ausencia de freno, lo que originó el vocablo desenfreno.

El desenfreno es la falta de límites en el actuar de las fuerzas naturales y animales; y en los humanos, el comportamiento individual y/o social, que resulta impulsivo, caótico y desordenado, dando rienda suelta a las pasiones, vicios y expresiones.

Ejemplos: “Se desató una lluvia desenfrenada, que inundó de repente las calles y también las casas”, “El perro corría desenfrenado, asustado por los truenos, el dueño no pudo alcanzarlo, y ahora está perdido”, “El desenfreno de Juan con respecto a la bebida, lo llevó a convertirse en un alcohólico” o “Veo mucho desenfreno en la juventud, con respecto a las costumbres impuestas por sus mayores”.

Consecuencias del desenfreno

Los fenómenos de la naturaleza y los animales, obedecen a leyes naturales que los controlan y gobiernan. Su desenfreno responde también a causas naturales. En las personas, sus conductas están también gobernadas por la naturaleza, pero, además, hay imposiciones morales, religiosas, sociales y jurídicas, que intentan poner freno a todas aquellas acciones que pudieran perjudicar al ser humano en su propia persona, a sus congéneres, o al medio en el que habitan; y que evitarían así el desenfreno.

Los usos y costumbres restringen el desenfreno de acuerdo a ciertos valores que impone la cultura y la tradición. Los jóvenes, se caracterizan, en general, por tratar de cambiar estos hábitos, lo que es visto por sus mayores como algo alarmante, pero que en la mayoría de los casos, son solo formas de pensar, de sentir y de manifestarse, distintas, pero que no perjudican a nadie, y que imponen nuevas reglas, por ejemplo: “Las mujeres han impuesto una moda muy atrevida en su forma de vestir, mi abuela sostiene que están desenfrenadas, y que deberían cubrirse más”.

Otro tanto, ocurre con las normas morales, como el caso de las manifestaciones amorosas realizadas en público por parejas homosexuales o heterosexuales, que en épocas pasadas no eran bien vistas, y constituían un desenfreno hacia la moral pública.

En el Derecho, el límite al accionar humano, es no perjudicar a otros, y para ello se dictan las normas. Violarlas, importa un desenfreno merecedor de castigo, especialmente cuando las conductas delictivas se reiteran. Ejemplos: “Su vida de desenfreno, lo llevó a matar” o “En un raid delictivo, robó desenfrenadamente y en un mismo día, cinco comercios de la zona”.