Concepto de manantial

La palabra manantial originada en el latín “manantis”, que alude a aquello que mana o fluye, es aplicada en referencia a las aguas subterráneas que brotan a la superficie.

Un manantial es un sitio donde hallamos una fuente de agua, que puede establecerse en forma definitiva o temporal, que brota en la tierra, en zonas montañosas, procedente de su interior, a causa de la incapacidad del subsuelo de seguir absorbiendo el agua que se infiltra en él a causa de la lluvia, por tener ciertas capas impermeables, y entonces aflora, conformando estanques o arroyos. También pueden aparecer por la acción humana, cuando se perfora el suelo a grandes profundidades, haciendo pozos, zanjas, sondeos o galerías, conocidos como pozos artesianos, hasta llegar al acuífero. Si fluye caliente, a causa de haber estado en contacto con rocas ígneas, es una fuente de aguas termales.

Las aguas de los manantiales son puras y naturales, muy sanas para el consumo y de sabor dulce y suave. Las aguas minerales son las que conservan dichos minerales en su estado puro, alejadas de la contaminación, adquirida en los estratos subterráneos, variando los minerales de acuerdo al lugar donde proceden, pudiendo tener sales, calcio, hierro y magnesio, a diferencia de las mineralizadas, que tienen un tratamiento industrial donde se le quitan los minerales no aptos para el consumo humano, pudiendo, en el proceso, perder algunos minerales útiles, y se le agregan otros beneficiosos.

Cuando los manantiales descargan el agua a una velocidad de más de 2.800 litros por segundo, se los considera, de primera magnitud, en una escala decreciente que llega hasta la octava magnitud, que es de menos de 8 mililitros por segundo. Si ya no fluye, su magnitud es cero.

El agua de manantial por su contenido en sulfatos, resulta desintoxicante; el calcio mineraliza los huesos; el magnesio beneficia el sistema inmune y el hierro ayuda al transporte de oxígeno. Tiene propiedades antiinflamatorias, reestablece el equilibrio electrolítico, promueve la salud cardiovascular y es preventiva contra la aparición de caries.

Sin embargo, no es aconsejable tomar directamente el agua del manantial sin certificar su pureza, ya que puede haberse contaminado con excrementos de animales u otras sustancias tóxicas, por lo que se necesita practicarle un proceso de potabilización, que consta de diversas fases de filtrado.

Por extensión, se aplica a lo que da origen a otra cosa, por ejemplo: “Esta experiencia fue, para mí, un manantial de sabiduría” o “La Biblia es el manantial de la fe”.