Concepto de más allá

Si bien la expresión “más allá” suele usarse en lo cotidiano para expresar que algo o alguien está un poco más adelante en el tiempo o en el espacio, su uso es más extendido es en el sentido de lo que ocurre cuando termina la existencia humana.

El concepto del más allá, hace alusión a una dimensión desconocida, no perceptible por nuestros sentidos, que el hombre intuye valiéndose de su fe o de su razón, para tratar de dar una explicación al origen del mundo y al destino de las almas, albergando la esperanza de que exista otra vida luego de la muerte.

Estas respuestas solo pueden darse, por el momento, a través de la religión o la filosofía, pues científicamente no hay ninguna prueba de la existencia de esa otra realidad que trasciende el mundo material que conocemos, pero, que, sin embargo, tampoco está descartada.

Desde las religiones politeístas antiguas, se trató de dar un sentido a la vida, y prolongarla “más allá” de la existencia corporal, que evidente e indiscutiblemente termina con la muerte, ya que la materia corpórea se descompone, quedando como única posibilidad de continuidad, el alma, fuerza espiritual, que, al ser inmaterial, podría ser inmortal. Los egipcios no creían que el alma pudiera existir sin el cuerpo, y por eso, conscientes de que se corrompería al dejar actuar el proceso natural, embalsamaban a sus muertos, condición para ellos necesaria, además de los ritos funerarios, hechizos y objetos materiales, para que el alma continuara teniendo ese refugio en la “otra vida”, que se iniciaba en el Duat, en el inframundo, donde el muerto acompañado por el dios Anubis, llegaba hasta donde se le hacía el “juicio de Osiris”, donde su corazón era pesado en una balanza, y se evaluaba su relación con el peso de la pluma de Maad, que simbolizaba la verdad y la justicia, lo que dependía de las conductas que el difunto tuvo en vida. Si la sentencia era positiva, al muerto le esperaba la vida eterna en los capos de Aaru, en algún lugar impreciso del hemisferio norte; de lo contrario, era devorado por un monstruo llamado Ammit.

Los griegos creían que ese “más allá” estaba en el Hades o Érebo, adonde se llegaba cruzando el río Aqueronte, transportados por Caronte, hasta llegar donde estaba Cerbero, tras lo cual, también debían soportar un juicio.
Con el nacimiento de las religiones monoteístas la creencia en el “Más allá”, y el juzgamiento de las almas, no se perdió, pues el cristianismo cree en el Juicio Final al que las almas de los muertos se someterán cuando retorne Jesús a la Tierra.

En la Filosofía el concepto de “más allá” tiene un gran despliegue en la filosofía platónica, ya que este autor griego de la antigüedad, sostenía la existencia de un mundo ideal, invisible, perfecto y eterno, donde habitaban las ideas, y donde se alojan las almas antes de nacer, y donde vuelven tras la muerte, hasta que logren reencarnarse de nuevo y volver al mundo imperfecto terrenal.