Concepto de sofocación

Sofocación es la acción y el efecto de sofocar, verbo que proviene en su etimología del latín “suffocare”, que a su vez se integra del prefijo “sub” que indica que algo está en una posición inferior; y que se transforma en “f” cuando hay otra “f” a su lado; el sustantivo “faux” que puede traducirse como “garganta” más el sufijo formador de verbos “are”.

Sofocación es el estado al que se llega cuando se pierde o dificulta la respiración, sintiendo el sujeto que le falta el aire y que se ahoga.

Las causas de la sofocación son varias, algunas menos peligrosas que otras, pero todas provocan una sensación muy incómoda y angustiante, pues al faltar el aire, la asfixia sobreviniente, desespera y da idea de muerte.
Entre lo que puede provocar sofocación podemos mencionar el calor agobiante, una alergia, un atragantamiento, inhalación de humo o un estado emocional de crisis de angustia.

Las personas asmáticas suelen tener sofocaciones, producidas como consecuencia de la inflamación de las vías respiratorias.

En la menopausia, uno de sus síntomas característico son los sofocos, provocados por el descenso de hormonas. En este caso se manifiesta en forma de golpes de calor, que son los que dan la sensación de ahogo. Son de duración variable, desde pocos minutos hasta media hora.

También pueden ocurrir por comprimir la garganta: “El delincuente quería que la víctima le revelara dónde guardaba sus ahorros y por ello le apretó la garganta hasta sofocarlo” o impidiendo la respiración: “Eligió para terminar con la vida de su esposa, sofocarla, tapándole la cara con una almohada mientras dormía”. En los adultos es provocada, pero en los bebés y niños pequeños puede ocurrir por accidente: “El bebé se sofocó al girar la cabeza y dormirse apretadas su nariz y boca contra el almohadón” o “La niña, jugando se colocó una bolsa de nylon en la cabeza y cara, y fue fatal, pues se sofocó”.