Concepto de surco

Surco procede etimológicamente del latín “sulcus” que luego evolucionó a “surcus” con el significado de huella que deja el arado al ser arrastrado, con el objetivo de sembrar. El arado se usó desde que el hombre al hacerse sedentario, comenzó a labrar la tierra hacia el año 4.000 antes de nuestra era. Primero se empleó la fuerza humana para tirar de él y luego bueyes, mulas y caballos. Los arados modernos usan la fuerza de tractores para funcionar. Los surcos son también importantes para el riego.

Por extensión se aplica a cualquier hendidura que presentan las cosas materiales o inmateriales: “Hizo un surco en la tierra para que por allí puedan pasar los caños de drenaje”, “Dejó un surco en mi puerta al pasar el afilado cuchillo por ella” o “Mi rostro tiene surcos que denotan el paso de los años”. Con respecto a los surcos o arrugas que aparecen en la piel y que son signos de envejecimiento, los primeros que se visualizan son los nasogenianos, que van desde las aletas nasales a la comisura de la boca) ya que allí es más fina la piel del rostro, y sufre los continuos gestos que hacemos con la boca.

En los discos, los surcos son las ranuras que permiten la grabación del sonido y su posterior reproducción cuando la púa pasa sobre ellos.

En Anatomía, los surcos son las hendiduras que se presentan en algunos órganos, como ocurre con los surcos cerebrales, que son depresiones que rodean circunvoluciones o pliegues. Los surcos y las circunvoluciones sirven para dividir en dos hemisferios al cerebro, limitar los lóbulos y aumentar la dimensión de la corteza del cerebro, albergando más neuronas. Por lo tanto, permiten que se almacene más información, ocupando menos espacio y que pueda ser el cerebro contenido en el cráneo. Los surcos le otorgan al cerebro ese característico aspecto arrugado.

En las piezas dentales, los surcos son excavaciones del esmalte. Aparecen como depresiones situadas en la base de dos cúspides. Los que delimitan las cúspides son los surcos principales, que parten de una fosa principal. Los secundarios parten de fosas secundarias y limitan lóbulos o rebordes marginales.