Concepto de Acompañante Terapéutico

¿Qué es un acompañante terapéutico?

Un acompañante terapéutico es una persona que se ha capacitado, a través de una tecnicatura o cursos de formación, para ayudar a las personas que tienen dificultades para realizar sus tareas cotidianas por sí mismas, o para relacionarse con los demás, como consecuencia de alguna discapacidad cognitiva o psíquica, causada por una enfermedad, un accidente, o una condición especial como padecer síndrome de Down, autismo o vejez.

La figura del Acompañante Terapéutico (AT) comenzó a hacerse conocida en Europa luego de la Segunda Guerra Mundial, con el nacimiento de nuevos paradigmas en el tratamiento de las discapacidades, principalmente psiquiátricas, y el auge del Psicoanálisis, que puso la crítica en los métodos psiquiátricos de confinamiento del paciente y su estigmatización. Surgió como un modo de hacer efectiva la internación domiciliaria y acompañar al enfermo en sus crisis.

El acompañante terapéutico llegó a América Latina, en los años 60, aunque es en las últimas décadas cuando la figura del AT se popularizó en Argentina, Brasil y Uruguay, comenzando a existir cursos de formación, privados y públicos, e incluso, dependientes de las Universidades.

El acompañante terapéutico actual

La tarea del acompañante terapéutico se realiza en colaboración con el resto de los profesionales que atienden al paciente, conformando un equipo de trabajo. El paciente cobra protagonismo, para lograr insertarlo socialmente lo más y mejor posible, con la ayuda y el acompañamiento personalizado que necesite, tratando de favorecer, en la medida que se pueda, su autonomía.

El AT, no suple ni al enfermero, pues el AT no lo higieniza, ni le da de comer, ni aplica inyecciones, ni ninguna otra cuestión vinculada con la atención física; ni al médico, ya que no puede indicarle ninguna medicina ni hacer ningún diagnóstico, ni al psicólogo, sino que colabora con ellos, para el bienestar integral del paciente, niño, joven. adulto o anciano, internado o no; escuchándolo, concientizándolo de la necesidad de tomar su medicación, ayudando a su reinserción escolar o laboral, y en ámbitos deportivos y recreativos. Si bien la figura nació como la de un amigo calificado, el AT es más que eso, pues su finalidad es terapéutica, colaborando con el tratamiento del paciente.

Entre los pacientes que pueden requerir acompañamiento terapéutico podemos mencionar, entre otros, quienes padezcan de autismo, retraso mental, depresión severa, psicosis, demencia, bipolaridad, esquizofrenia, bulimia, anorexia, adicciones, etcétera.

Su labor puede desarrollarse en centros de salud o de adicciones, asilos de ancianos, instituciones educativas, o en forma particular, aunque respetando siempre la interdisciplinariedad.