Concepto de adanismo

Como sabemos, bíblicamente, Adán fue el primer hombre, y, por esa razón, se conoce como adanismo a aquella manera de actuar, que se lleva a cabo sin tener en cuenta, los anteriores avances que se hayan realizado sobre la misma cuestión, intentando ser inéditos, creativos y originales. Es muy importante, ser innovador, pero, los adanistas, al no aprovechar experiencias o estudios anteriores, caen en el problema de creerse únicos, poseedores de ideas que jamás a nadie se le ocurrieron, cuando es muy probable que ya se hayan llevado a la práctica, y es bueno ver con qué resultados, para no caer en los mismos errores, o no desperdiciar lo que la cultura nos ha legado, para enriquecerlo o perfeccionarlo.

Los adanistas son ególatras, con actitud de superioridad, que tratan de mostrarse diferentes y rechazan todo conocimiento que no provenga de sí mismos. Creen saberlo todo, cuando, en realidad, eso es imposible. Ya Sócrates, en su época (siglo V a. C) había dicho que “Solo tenía certeza de que no sabía nada”. Cuanto más real es esa frase en nuestros días, donde los conocimientos han avanzado tanto. Otra expresión, atribuida al rey Salomón, y que puede leerse en un pasaje de la Biblia es “No hay nada nuevo, bajo la luz del sol”, expresando que todo lo que hay, o acontece, tiene un precedente, mediato o inmediato, que es bueno conocer para aprender de lo bueno y no reiterar errores ya cometidos.

El filósofo español, José Ortega y Gasset (1883-1955) usó esta palabra para referirse a esa tendencia de comenzar desde cero, sin continuación de proyectos; y sin seriedad, ni técnica, ni intelectual.

Por otra parte, existió una secta, dentro del cristianismo radical, conocida como adanismo, cuyos adeptos, no vestían ropas (no hay acuerdo si era en cualquier espacio público o solo en sus templos) tal como lo hiciera Adán; y, también, propugnaban ser emocionalmente libres, como era el hombre en su inocencia original. Surgió, el adanismo, en el norte africano, en el siglo II y se mantuvo hasta el siglo IV, cuando el cristianismo es adoptado oficialmente como su religión por el Imperio Romano; aunque hubo algunos seguidores posteriore-, resurgiendo en el siglo XIII, en Austria, Flandes y Bohemia, siendo perseguidos, estos “hermanos del espíritu libre”, y erradicados. Se consideró esta concepción como una herejía. Los adanistas, no estaban de acuerdo con la unión matrimonial, sino con las parejas ocasionales, y la poligamia, sin oponerse, ni al incesto ni al adulterio.