Concepto de alter ego

Alter ego, significa, en latín, “el otro yo”, y puede estar referido a aquella persona, con la que uno se siente identificada, pues comparte con ella su forma de ser, de pensar y actuar. Puede, sobre ese otro ser, proyectarse su propia vida, y acabarse en una simbiosis, si es compartido, o en tratar de unir su vida a la del otro, aún en contra de su voluntad, tratando de absorberla y restándole autonomía. Por ejemplo: “Su marido era su alter ego; y, cuando le pidió el divorcio sintió que su vida quedaba sin sentido pues se iba una parte de ella” o “Mi amigo es como mi alter ego, pensamos muy parecido y podemos contarnos todo”.

Pero también, cada ser humano, individualmente, puede tener un alter ego, construido por sí mismo, espontáneamente en su interior, como una segunda personalidad, lo que es descripto por la Psicología como un trastorno de identidad disociativo, donde las acciones de un individuo son controladas, por, al menos, dos personalidades distintas, haciendo que lleve una doble vida, en general, de características sumamente divergentes, sin que muchas veces el mismo ser humano tenga conciencia de esta situación, por pérdidas de memoria, cuando asume la personalidad alternativa. La novela “El extraño caso del doctor Jekyll y el Señor Hyde”, de Robert Louis Stevenson, muestra dos personalidades completamente opuestas, conviviendo en un mismo ser, representando una el bien y la otra la maldad, en lucha constante.

Esta doble personalidad, es frecuente en los superhéroes de ficción, que son personas normales en su vida cotidiana, pero sufren transformaciones en determinados contextos para luchar contra el mal. Un ejemplo típico es Superman, que es conocido por sus allegados como Clark Kent.

Dejando de lado, los trastornos patológicos de personalidad y la ficción, en la vida real también se usa el alter ego:

Muchos actores y luchadores, usan alter egos, para hacer sus representaciones. También es frecuente que los escritores usen como alter ego a los personajes de sus cuentos o novelas, que vivencian sus deseos reprimidos o llevan a cabo sus sueños incumplidos.

Se cree que la creación voluntaria de un alter ego puede resultar positivo, para algunas personas, para poder vencer sus miedos y limitaciones, como si se tratara de un actor que está representando su papel. Por ejemplo, una persona insegura que va a su primera cita amorosa o laboral, puede crearse una personalidad simpática y extrovertida, “jugando” para la ocasión, y dando una apariencia diferente y más segura a lo que es en realidad, tomando a otro como modelo o creando un propio arquetipo. En realidad, no adicionamos nada a nuestra personalidad, sino que nos esforzamos en sacar a la luz, esos rasgos que están dentro de nosotros, pero ocultos. Tal vez usar algún elemento material, proporcione seguridad, y ayude al cambio, como unas gafas, un sombrero o un saco, que nos haga sentir que somos diferentes, y, tal vez, con el tiempo, ese alter ego, que es una versión idealizada, se convierta en nuestro verdadero yo.

En el Derecho societario, se habla de alter ego, para facultar a los jueces a descorrer el velo que encubre las acciones de los socios, dentro de una sociedad, constituida con fines fraudulentos, para poder responsabilizarlos.