Concepto de animismo

La palabra animismo procede de “anima”, vocablo latino que significa “alma”, y designa a aquellas creencias que consideran que el alma o principio vital, no es algo privativo de las personas, sino de cualquier elemento que conforma la naturaleza, sea animado, como un animal o una planta, o inanimado, como un río, una montaña, el fuego, una tormenta o una piedra; aunque hay varias versiones de esta creencia, que antecede a las religiones actuales, y que consiste en líneas generales en creer en una energía universal y vital que vincula a toda la creación, incluyendo al reino de los vivos y el de los muertos, con el que existe una interacción. Por considerarse muy cercana a teorías antropológicas tempranas, muchos antropólogos prefirieron abandonar el termino animismo, aunque muchos otros lo han reivindicado, como un modo de acercamiento a la naturaleza y como fenómeno cultural de muchas civilizaciones pasadas, que compartieron esta creencia.

Con respecto al alma de los muertos, algunas creencias animistas, sostienen que viaja a otro sitio mejor; otras que permanecen en la Tierra en forma de entes bienhechores o malignos, habiendo otra que dice que las almas que no logran abandonar el mundo de los vivos, habitan aquí como fantasmas.

Se trata de una filosofía, que tuvo influencia en las diversas religiones, y que es muy característica de los pueblos aborígenes de todo nuestro planeta, siendo su mayor desarrollo alcanzado en las tribus africanas, cuya fuerza vital denominan “magara”, la que es interpretada por los chamanes. A los elementos de la naturaleza, se les puede hacer pedidos, y ellos escucharán nuestros ruegos; del mismo modo que pueden enojarse, y por eso, se les deben rendir tributos y hacer ofertas de sacrificios.

Los basutos africanos, creen que alguien puede ser devorado por un cocodrilo, si su sombra toca el agua del río.

Los mapuches sudamericanos creen en espíritus de la naturaleza, con forma de humanos, animales o plantas, a los que llaman Ngen, que equilibran el medio ambiente en su interacción con el pueblo mapuche.

Los egipcios pre-dinásticos eran también animistas, creyendo que los espíritus habitaban en cosas, animales o plantas. Su dios Anubis, por ejemplo, deidad de la muerte y los funerales, era representado con cabeza de chacal, animal que frecuentemente se veía en los cementerios, buscando carroña.

Jean Piaget, consideró que los niños, en su razonamiento temprano, son animistas, dando al mundo que lo rodea un sentido mágico. En la Literatura, el animismo, puede llevar a los niños a un mundo fantástico donde todo es posible y contribuir al desarrollo de su imaginación.