Concepto de baqueano

La palabra baqueano o también usada como baquiano, tiene una etimología incierta. Para Joan Coromidas, provendría del árabe, “baquîya” que puede traducirse como “lo restante”. Baquía es un término que se usa para aquellos que tienen la habilidad de reconocer zonas geográficas y se orientan con facilidad en ellas, por su conocimiento práctico del terreno. Es por ello que un baqueano o baquiano es la persona que sirve de guía para reconocer un lugar y conducir a personas que desean recorrerlo y no perderse.

El baqueano conoce no solo las características físicas del lugar, sus peligros, sus atajos, sino también las costumbres de sus moradores, su idioma y tradiciones, pues en general pertenece a esa comunidad.

Según el escritor, periodista, político docente y militar argentino, Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) como lo describe en su libro “Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas” publicado en 1845, el baqueano es un tipo de gaucho conocedor de las llanuras, los bosques y las montañas en 20.000 leguas cuadradas, siendo imprescindible en toda empresa militar, que acompaña guiando en las batallas a los generales, estando a su lado, con reserva y modestia, siendo el mapa viviente y del cual depende el éxito de las campañas. Lo califica, como el más perfecto topógrafo.

Un célebre baqueano argentino fue José Alejandro Ferreyra que tuvo un papel destacado en las luchas por la independencia. Su apodo quechua era “Alico” y era santiagueño. Nació en la ciudad de La Banda en 1770 y fue Antonio González Balcarce el primero que requirió sus servicios, estando junto a él en el camino hacia las batallas de Cotagaita y Suipacha. Sirvió luego a Marco Avellaneda, y a los generales Lamadrid y Lavalle. En 1840 fue nombrado teniente del ejército por el gobierno tucumano.

Un baqueano ayuda, además, a encontrar personas perdidas, integrando equipos de búsquedas y a quienes quieren recorrer zonas inhóspitas para evitar accidentes.

Ejemplos: “Le pedimos a un baqueano que nos acompañara a cruzar el bosque pues nos daba mucho miedo perdernos y que nos sorprenda la noche en ese lugar que seguramente esconde trampas mortales” o “Gracias a la ayuda del baqueano se pudo rescatar al niño que se había perdido y escondido en una cueva del remoto lugar”.