Concepto de belicoso

La palabra belicoso es un adjetivo que proviene en su etimología del latín “bellicosus”. El término se compone del sustantivo “·bellum” en el sentido de “guerra” más el sufijo de abundancia, “osus”.

Se califica a alguien (individuo o grupo) como belicoso cuando tiene inclinación hacia las peleas y la guerra. Es lo contrario a quien es diplomático y trata de solucionar los conflictos de modo pacífico.

Ejemplos: “Si bien los aborígenes que habitaban el continente americano eran belicosos y luchaban entre las diferentes tribus, no recibieron hostilmente a los conquistadores, pues los creyeron dioses; sin embargo, éstos se mostraron belicosos para con ellos”, “·La conquista del Río de la Plata enfrentó a los españoles con los aborígenes más belicosos”, “Mi hermano es un individuo belicoso, siempre saca a relucir su mal genio y se enfrenta con la gente agresivamente”.

Ser belicoso era propio de los tiempos antiguos, cuando los grupos tribales se enfrentaban entre sí, y también de los estados de la Edad Antigua, Media y Moderna, donde la conquista de territorios por la fuerza era lo normal; y la preparación del ciudadano para dar su vida por el Estado y su engrandecimiento, era un enorme honor. Tomar las armas en pos de la conquista no era visto como una injusticia, y la vía diplomática era desconocida. Si bien se evolucionó mucho desde la Edad Contemporánea en ese sentido, cabe reconocer que el inicio de esa etapa histórica para el reconocimiento de derechos individuales, fue de una gran belicosidad ya que, para quitar al rey francés de su trono, lo mataron junto a su familia, muriendo también gran cantidad de opositores y revolucionarios. Las dos guerras mundiales que enlutaron el siglo XX, son también ejemplos de la belicosidad de la que es capaz el ser humano. La creación de la ONU no terminó con las guerras que aun azotan a la humanidad.