Concepto de recelo

La palabra recelo está compuesta por el prefijo de intensidad “re” sucedido por “celo” que procede etimológicamente del griego “zelos”, que alude a una ebullición, haciendo referencia a la emoción negativa y de bronca, que se experimenta, ante la posibilidad de que lo que se ama o desea, esté en peligro de ser retenido por otro.

El recelo es el sentimiento de sospecha y duda que se alberga en la mente de una persona, que cree ser víctima de una acción engañosa; y, por lo tanto, reacciona con desconfianza. Algunos animales, como perros, gatos o caballos, pueden sentir también recelo.

También puede aplicarse a cuidar algo que nos pertenece, con demasiada diligencia y privacidad, impidiendo el contacto con terceros, y hasta de sí mismo. Por ejemplo: “Cuida a su automóvil con tanto recelo, que casi no lo usa” o “No debes ser tan receloso con tus juguetes, ya que si no los disfrutas ni los compartes, no cumplirán el objetivo de divertirte”.

Las personas solemos ser recelosas en casos particulares, cuando las circunstancias ameritan que se sientan ciertas actitudes, como pasibles de ser traicioneras; y eso es un sentimiento positivo, ya que evita que nos engañen, manteniéndonos en alerta, ante ciertos signos sospechosos. Por ejemplo: “Estoy recelosa con respecto a mi vecino, que se muestra muy amable cuando me ve, pero me han contado que habla mal de mí a mis espaldas”, “Me genera recelo ver a tanta gente reunida, con sus rostros cubiertos”.

Sin embargo, hay quienes son recelosos en general, sin que existan motivos claros para ello. Es frecuente que las personas recelosas, hayan sido, en el pasado, víctimas de alguna traición o desengaño, y ello las lleve a ser precavidas y evitar confiar, para impedir que nuevamente las embauquen. Por ejemplo: “Me dirigió una mirada recelosa cuando le dije que estaba enamorado de su hija, pues tuvo una mala experiencia con su yerno anterior”.
En casos aún más extremos, el recelo puede obedecer a un trastorno de personalidad paranoide, donde sin haber ningún motivo, ni siquiera experiencias previas desfavorables, la persona desconfía de los demás, creyendo que son malintencionados, y tienen la necesidad de hacerles daño. Esto conduce al dolor, al aislamiento social, a estar siempre a la defensiva, y a actitudes egocéntricas, ya que recelan de todos: amigos, parejas, familiares, vecinos, jefes, etcétera; y se vuelven hacia mismos y sus propios deseos e intereses.