Concepto de absolutismo

Si nos remontamos a la etimología de la palabra absolutismo, proviene del latín “absolūtum” y a su vez, de “absolvĕre”, que significa absolver.

El absolutismo monárquico fue el típico régimen político que caracterizó el poder ilimitado del rey durante la Edad Moderna europea, sobre todo durante los siglos XVI y XVII, cuando el rey recuperó el poder que había cedido en la Edad Media a los señores feudales, y contra el cual se levantó la burguesía durante la Revolución Francesa de 1789, que sentó los cimientos del sistema democrático.

Se caracterizó el absolutismo monárquico por poseer el rey, todo el poder del Estado, que justificaba como concedido directamente por Dios, reuniendo en su persona las atribuciones de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. En la Edad Antigua los reyes también eran absolutistas, pero se trataba de monarquías teocráticas, donde la totalidad del poder surgía, pues se identificaban con la divinidad. El recelo hacia un gobierno absolutista, terminó con la monarquía romana en el año 509 antes de Cristo, lo que dio nacimiento a la república, pero en el año 27 antes de Cristo, comenzó nuevamente a concentrarse el poder en el emperador, lo que llegó a su apogeo en Bajo Imperio con Diocleciano. En la Edad Moderna, es Dios, a través de la iglesia quien les otorga la suma del poder, basándose en el Derecho Romano, que comenzó a estuduarse en la universidades.

El filósofo Hobbes fue defensor del absolutismo monárquico pues consideraba que al ser el hombre malo por naturaleza necesitaba una autoridad fuerte que refrenara sus perversos instintos. Contra esta concepción se alzaron los filósofos ilustrados del siglo XVIII, como Rousseau y Montesquieu, el primero con su teoría del contrato social ente el pueblo y el gobierno; y el segundo preconizando la división de poderes como garantía para los gobernados.

En esta forma de gobierno el poder reside en el monarca, quien dicta leyes para el pueblo, pero él mismo queda libre de cumplirlas o no, pues no responde por sus actos de gobierno.

Las manifestaciones contemporáneas del absolutismo son la dictadura, la tiranía, el despotismo y la autocracia, aunque en estos casos se prefiere hablar de totalitarismos, pues en estos casos es desde el Estado donde se concentra el poder, a través de un grupo, que puede ser un partido político o las Fuerzas Armadas, mientras que en el absolutismo, el poder está encarnado en la persona del rey, tal como lo expresara el rey francés Luis XIV, cuando dijo "El Estado soy yo". Actualmente este sistema político es usado por los gobiernos integristas islámicos.