Concepto de gobierno

Etimología

La palabra gobierno es un sustantivo masculino cuya etimología debemos buscarla en la lengua griega. Procede de κυβερνέιν (léase "kybernéin") en el sentido de "conducir una nave" y por extensión, "dirigir" o "gobernar". Pasó al latín como "gubernare" y de allí la tomó nuestro idioma.

¿Qué es gobernar?

Se refiere al control o mando que se ejerce sobre uno mismo, sobre las cosas o sobre otros seres animados, incluso humanos. CXomo ya dijimos, y de acuerdo a su etimología griega significa comandar una nave, aplicándose por extensión a todo acto de conducción. Tiene que ver con la relación de mando y obediencia. Quien posee el gobierno, tiene el poder de decisión sobre lo que gobierna.

Ejemplos: "Si no gobiernas esa máquina, podrás sufrir un accidente", "Debes gobernar tu vida y no dejar que los demás influyan en tus decisiones" o "Gobierna a tu hijo, no puede ser que sea tan atrevido".

En sentido político

Políticamente el gobierno de un Estado, del cual es uno de sus elementos, es el que dirige políticamente su accionar, a través generalmente del Poder Ejecutivo, en los sistemas presidencialistas o del Poder Legislativo en los parlamentaristas. Los tres poderes, en un régimen republicano son el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.

Para Fayt las formas de gobierno o formas políticas son los modos que los elementos que componen el Estado se organizan de acuerdo a la realidad nacional.

Aristóteles, en el siglo IV a. C. distinguió entre las formas de gobierno, las puras y las impuras. Las primeras tienden al bien común, las segundas, son degeneraciones de las primeras, pues en lugar de tenerse en cuenta el bien general, los propios gobernantes, conducen los destinos estatales en su propio beneficio.

Entre las formas puras, halló la monarquía, donde uno solo gobierna legalmente; la aristocracia; donde gobiernan los mejores, y la democracia o gobierno de la mayoría. Para Aristóteles la mejor forma de gobierno era una forma mixta entre la democracia y la aristocracia, a la que denominó “politeia”.

Entre las formas impuras halló a la tiranía, degeneración de la monarquía, que no se ejerce de acuerdo a las leyes, sino según el capricho del gobernante único; la oligarquía, cuando la aristocracia gobierna en interés del grupo gobernante, y la demagogia, cuando la democracia no tiene en cuenta a las minorías.

En su obra “El Espíritu de las Leyes” Montesquieu, iluminista francés del siglo XVIII, distinguió las siguientes formas de gobierno: la república o gobierno del pueblo, la monarquía o gobierno legal de uno solo, y el despotismo, donde el único gobernante no se ajusta a las leyes.