Concepto de territorio

Del latín “territorium” procede la palabra territorio. Está integrada por “terra” en el sentido de tierra y por el sufijo de pertenencia “orio”.

Todos necesitamos un lugar donde vivir y desarrollar nuestras actividades pues tenemos un cuerpo material y por lo tanto no podemos vivir sin apoyarnos en alguna superficie. Un territorio es la pertenencia a un espacio de tierra, que se considera como propio. La posesión de un espacio es típica de los animales territoriales, que demarcan su propiedad, por ejemplo, el perro con su orina, y no deja que extraños lo invadan. “El imperativo territorial” es un libro del escritor estadounidense Robert Ardrey, donde habla de la gran importancia del territorio en la vida animal.

En las sociedades humanas, el territorio de un país es aquel espacio geográfico, constituido por tierras, aguas y espacio aéreo, como espacio natural donde se asientan las comunidades humanas que lo transforman, delimitado por fronteras naturales, por convenciones o por tratados, sobre el cual los poderes del mismo ejercen su soberanía y aplican sus normas, convirtiendo al territorio en un espacio político. La fijación de límites territoriales ha sido la causa de múltiples guerras que ha sufrido la humanidad, y fue el motivo dominante del estallido de la Primera Guerra Mundial. Aún hoy existen muchas cuestiones territoriales, pero en la mayoría de los casos son resueltas por vía diplomática, aunque aún persisten, lamentablemente, los métodos violentos de solución de estos conflictos.
En el territorio de un Estado se desarrollan relaciones entre el hombre y la naturaleza y entre las personas, naciendo vínculos que conforman sentimientos y costumbres y así aflora la noción de patria, como expresión de la nación, que no necesita de un territorio.

También es territorio la porción de terreno que es de dominio de algún particular o de alguna institución pública o privada. Si bien en los países capitalistas los privados tienen derecho a poseer una porción de territorio como propiedad para diversos fines (vivienda, asentamiento de empresas, cultivos, comercio, realización de tareas comunitarias, religiosas, etcétera, el Estado puede expropiarlos previa indemnización, si existe para ello motivos de bien común.