Concepto de textura

La palabra textura procede de igual término latino, integrado por el sustantivo “textus” que se traduce como tejido, y por el sufijo de resultado “ura”.

La textura puede definirse como el modo de distribuirse o entrelazarse los hilos o fibras sintéticas o naturales, al formar un tejido o una tela, que es una superficie laminar y flexible, con cierta resistencia, usado especialmente en indumentaria y artículos del hogar, como cortinas, sábanas, alfombras, etcétera. Las texturas pueden ser gruesas o livianas, suaves, ásperas o rugosas, siendo una sensación a veces apreciable visualmente, pero sobre todo táctil. Ejemplos: “La fina textura de este vestido de seda, le da una apariencia muy delicada al vestido” o “Esta alfombra tiene una textura rústica, muy apropiada para mi casa de campo”.

Además de las telas, hay otras cosas que poseen texturas, como el caso de la música, donde el sonido de una composición musical tiene una determinada textura, elaborada a partir de la combinación y enlace de las voces humanas, los instrumentos, los tiempos y los ritmos. Así se identifican: la textura monódica, formada con una sola línea melódica sin acompañamiento. Los instrumentos y las voces van al unísono, como ocurre en el canto llano, que es la música tradicional y vocal del culto cristiano. En la textura homofónica hay voces simultáneas con iguales valores rítmicos, pero con notas diferentes, y conforman acordes sucesivos. En la textura polifónica, abundan las voces melódicas simultáneas y los ritmos son diversos, pero suenan armónicos. Fue la música típica del Renacimiento.

En la pintura, la textura es lo que le da volumen y forma a lo que se ha plasmado en el papel, tela u otro soporte material, y le aporta realismo, al hacer que la superficie no sea regular. Para lograr distintas texturas pueden mezclarse pinturas, con arena o gruesos pigmentos; o emplearse otros materiales adicionales, como cartón, madera, semillas, etcétera.