Concepto de dictadura

Etimología

El origen de la palabra dictadura es latino. Se integra con el verbo "dictare" en el sentido de dictar, en este caso impartir órdenes; y el sufijo de acción y efecto "ura".

Las dictaduras romanas

En la República Romana, la dictadura era una magistratura extraordinaria, prevista por su constitución, en casos de serio peligro exterior o conmoción interna, con el fin de mantener el normal desarrollo institucional. En estos casos, el Senado dictaba un senadoconsulto último, por el cual autorizaba a los cónsules a nombrar un dictador, por el tiempo que durara la emergencia, y por un plazo máximo de seis meses. El poder del dictador era absoluto, y sus decisiones inapelables, quedando suspendidas las magistraturas ordinarias, menos los tribunos.

Las modernas dictaduras

Derivada de esta dictadura romana, las modernas dictaduras, como formas de Estado, tienen en común su carácter autoritario, con un poder único y centralizado. Se oponen a los estados democráticos donde el poder reside en el pueblo, que por mayoría elige a sus gobernantes. En las dictaduras no hay elección popular del gobierno, que asume por la fuerza, y gobierna a su arbitrio y según las leyes por ellos elaboradas, y aplicadas por ellos mismos, sin división de poderes, pues ellos los poseen todos. No se respetan los derechos constitucionales de los habitantes, sobre todo la libertad de expresión y la defensa en juicio.

La dictadura es una forma de la autocracia, llamada autoritaria, gobierno de un hombre, grupo o partido que concentra en sí el poder, sin participación alguna de la ciudadanía. La otra forma de la autocracia es el totalitarismo, donde además, el gobernante trata de imponer una ideología, modelando de acuerdo a ella a los ciudadanos, por ejemplo, el fascismo o el nazismo.

Las dictaduras en América Latina

Los ejemplos de dictaduras abundaron en América Latina durante el siglo XX, ejercidas por gobiernos militares que con el pretexto de encauzar estados debilitados por gobiernos democráticos que ellos calificaron de ineficientes, para luchar contra la subversión, realizaron golpes de Estados, arrogándose por la fuerza el poder, y cometiendo toda suerte de atrocidades, justificando su accionar en la lucha anti-guerrillera, para derrotar al comunismo que intentaba tomar el poder y acabar con el capitalismo; pero combatiendo bajo la forma de un terrorismo de Estado, aplicando condenas a supuestos o reales subversivos, incluso de muerte, sin juicio previo, y ocultando tales hechos ante la opinión pública. La Junta Militar Argentina, que ejerció el poder de ese país entre 1976 y 1983, es uno de esos casos.