Concepto de beligerante

El adjetivo beligerante procede del latín “belligerantem”, siendo el participio presente de “belligerare” en el sentido de “guerrear” o “hacer la guerra”. Se integra por el sustantivo “bellum” que se traduce como “guerra” y el verbo “gerere” en el sentido de gestar o generar.

Las partes que participan en una guerra se denominan beligerantes. Así, por ejemplo, los Estados beligerantes en la Guerra del Opio, hecho que ocurrió entre los años 1839 y 1942, fueron Gran Bretaña y China; en la Guerra de Malvinas de 1982, los beligerantes fueron Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña.

En la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) hubo involucrado numerosos Estados como beligerantes, algunos alineados entre los Aliados y otros en el Eje.

En las guerras ningún país beligerante sale victorioso, aunque eso se proclame. Las vidas humanas que se pierden jamás se recuperan.

Fuera del hecho específico de una guerra que es donde el término beligerante tiene su uso más preciso y acabado, también se califica de beligerante a aquellas posiciones, ideas, caracteres, etcétera, que promueven la violencia. Ejemplos: “Tu postura de acabar con la pobreza es muy loable, pero hacerlo por medios violentos, te muestra beligerante”, “la postura del país no tiende a solucionar el conflicto de modo amigable, pues es beligerante, o “Su carácter beligerante hizo que sembrara enemigos en todos los lugares en los que estuvo”.

En ocasiones se emplea, aunque la lucha no sea violenta, pero sí intensa: “La posición de nuestro partido es beligerante, vamos a luchar hasta obtener la victoria” o en el caso de expresiones, cuando son conflictivas: “Eres muy beligerante con tus palabras, y suenan muy agresivas”.