Concepto de blandir

El verbo de tercera conjugación, blandir, tiene un antiguo origen en el alemán “brant” que designaba la hoja de una espada. De allí lo tomó el francés, con igual escritura, para luego transformarse en “brandir” llegando posteriormente a nuestro idioma como blandir, del cual puede ser un sinónimo, el verbo empuñar, y también, esgrimir.

Blandir es el acto de realizar un movimiento vibratorio, con un objeto cualquiera, especialmente si es elástico, fino y largo, pero como es tomado como una amenaza, se aplica generalmente, cuando lo que se mueve es un arma, que así aparece con posibilidad de lastimar o matar.

Blandir es la antesala o el anuncio de un golpe, de un corte o de una herida, por ejemplo: “Blandiendo sus espadas los caballeros medievales defendieron sus territorios cuando vieron la amenaza a sus señoríos”, “El cruel asesino blandía un arma de fuego, cuando se acercó a sus víctimas, a quienes no les dio tiempo a nada, antes de dispararles”, “El niño, blandiendo una navaja, amenazaba a sus aterrados compañeros de clase” o “No debes blandir ese cuchillo, ni siquiera jugando, pues puedes lastimar a alguien”.

No es muy usual, pero puede emplearse para los movimientos suaves que se hacen con alguna otra cosa que no sea un arma, por ejemplo, cuando decimos que blandía una bandera, sobre todo si se la emplea antes de un reclamo o de un ataque. Ejemplos: “Los trabajadores blandían banderas de la patria, reclamando por sus derechos avasallados” o “El navío de guerra blandía su bandera, como símbolo ante el próximo combate”.

La Biblia relata entre los doce actos simbólicos que efectuó Ezequiel para advertir sobre la destrucción de Jerusalén, el de blandir una brillante espada, con la que debería llorando herirse los muslos.