Concepto de exhumación

Exhumación es la acción y, además, el efecto del verbo exhumar que nos remonta en su origen etimológico al vocablo latino “exhumare”, que se integra con el prefijo de exclusión “ex”, con el sustantivo “humus” que significa tierra y la terminación “are” usada para conformar verbos”. Exhumar se utiliza para designar el desentierro de cadáveres.
Los muertos en todas las culturas han sido objeto de respeto, y de vinculación con los mágico, lo misterioso y lo divino, y la exhumación de cadáveres visto como un sacrilegio. Entre los antiguos romanos, los muertos se transformaban en los dioses del hogar, y eran considerados cosas religiosas los sitios donde se enterraban. Con el cristianismo fueron cosas sacras y de allí la palabra sacrilegio para quien osara exhumarlos.

En la actualidad, también la regla general es no exhumar los cadáveres, pero se acepta en ciertas situaciones, por ejemplo, si se debe trasladar el cadáver, por reglamentaciones propias del cementerio donde se lo ha enterrado, o por pedido de los familiares, para inhumarlos en otro sitio o repatriar los restos; si ya enterrado o inhumado el fallecido, aparecen sospechas sobre las causas del deceso, que podrían encubrir un crimen, y que de no hacerse la exhumación, permitirían dejar sin condena a un asesino; si se necesita realizar sobre el cadáver un examen de paternidad ante un reclamo de filiación; o para realizar investigaciones sobre antiguos restos humanos por parte de arqueólogos, como se hizo para corroborar que los restos enterrados en la catedral de Frombork (Polonia) eran del astrónomo Nicolás Copérnico; o para construir sobre cementerios muy viejos y abandonados. Salvo que el cementerio tenga reservada esa posibilidad para redistribuir los espacios, las exhumaciones con fines probatorios, requieren una autorización judicial, y luego del examen, el cadáver vuelve a su lugar originario.

Como ejemplos de exhumación podemos mencionar el pedido sobre los restos del pintor Dalí, fallecido en el año 1989, para averiguar una posible filiación que reclamaba una mujer de nacionalidad española, de nombre Pilar Abel. El cuerpo embalsamado del pintor fue exhumado y se comprobó que la petición era falsa, ya que no era hija de Dalí, según los estudios de ADN.