Concepto de cadáver

El sustantivo cadáver procede en su etimología del latín “cadavere” que puede traducirse como “caído”. Si bien puede aplicarse a cualquier ser vivo fallecido, su uso más habitual lo vincula con los difuntos humanos.
San Isidoro de Sevilla (560-636) en sus “Etimologías” diferenció entre “funus” que es el muerto ya inhumado, y el cadáver, cuerpo muerto que no ha sido sepultado.

Un cuerpo muere cuando deja de latirle el corazón, sus pupilas no presentan reacción ante estímulos luminosos y su respiración cesa, lo mismo que la circulación sanguínea. Los músculos se endurecen produciéndose el “rigor mortis” y el cuerpo se enfría.

Los cadáveres se descomponen al poco tiempo, por acción de microorganismos, y, por ende, toman un feo aspecto y un olor pestilente; por lo cual, es necesario realizar acciones sobre él, para salvaguardar su dignidad y la salubridad ambiental. Por ello, y, además, por motivos religiosos, desde antiguo los cadáveres fueron objeto de inhumación, de cremación o de momificación. El frío, en temperatura inferiores a 0º permite la conservación de los cadáveres, si se necesita mantenerlos por alguna razón como la de investigar la causa del deceso, para lo cual existen lugares en los institutos forenses destinados a ello. Los lugares donde se depositan los muertos, en hospitales o estos centros forenses, se llaman morgues.

En medicina forense se dice que “los cadáveres hablan” pues de su análisis a través de una autopsia, puede descubrirse el motivo de la muerte, y saber si se debió a causas naturales, accidentales a un suicidio o a un homicidio.

Las personas que sienten una patológica atracción sexual hacia los cadáveres practican la necrofilia, socialmente reprochable como conducta, provocada, según Fromm, por la falta de amor.

Ejemplos de uso del término: “El cadáver de mi vecino fue velado por sus familiares quienes no se movieron de su lado en toda la noche”, “Me impresionó ver el cadáver comido por las fieras que mostraron en la televisión” o “Soñé con cadáveres y me desperté muy asustado”.

La Literatura y el Cine han hecho uso de cadáveres para sus argumentos de terror, como el caso de “El Regreso de los Muertos Vivos” film de 1985, cuyo título original en inglés es “The Return of the Living Dead” o para temas fantásticos, como el caso de “El cadáver de la novia” o en inglés “Corpse Bride” del año 2005.