Concepto de inhumación

Inhumación es la acción y el efecto de inhumar, vocablo compuesto por el prefijo de interioridad “in” y por el sustantivo “humus” que se traduce como tierra.

La inhumación se aplica al hecho y al resultado de enterrar un cadáver, lo que también se conoce como sepelio, lo que en general se acompaña de rituales religiosos y mágicos, desde la más remota antigüedad.

Uno de los pueblos ancestrales que usaron la inhumación de sus muertos fueron los pelasgos, que se expandieron por la península itálica, procedentes del Egeo hacia el año 1.500 antes de nuestra era. Colocaban los cadáveres en pequeños baúles de piedra laja, con formato de cabañas, simulando la vivienda en la que supuestamente moraría el difunto a partir de su deceso, acompañándolo con sus pertenencias (armas, joyas, etcétera). Luego lo cubrían con tierra formando un montículo (túmulo).

En el antiguo Egipto, en sus inicios, los cadáveres se enterraban en el desierto, donde la arena caliente, provocaba su rápida disecación, pero luego, se ideó un sistema más complejo: tras la momificación, que permitió preservar los cuerpos, y el entierro; primero los faraones, y luego el resto de los mortales de alta jerarquía social, adquirían la condición de eternos en la vida ultraterrena, que incluía el ritual de las ofrendas.

En Roma, al principio. es probable que los muertos fueran inhumados de modo sencillo fuera de las murallas de Roma, desde la Ley de las XII tablas. En la Roma republicana y a inicios del Imperio, lo común fue la incineración, quedando la inhumación como propio de las clases más bajas. Con el cristianismo se volvió a la práctica de la inhumación, lo que se hace colocando el cuerpo en un ataúd, y luego enterrándolo. Actualmente los cadáveres se sepultan en cementerios, identificando cada tumba con sus correspondientes lápidas. Pero también pueden depositarse, el cuerpo o sus cenizas, en nichos (dentro de paredes) o en panteones familiares.