Concepto de cenáculo

La palabra cenáculo, tuvo origen en el vocablo latino “cenaculum”, designando el lugar donde se sirve la cena, el comedor informal, que en la Antigua Roma se ubicaba generalmente en un primer piso, sobre el “tablinum”, habitación en planta baja, donde el jefe de familia o “pater”, organizaba sus negocios o se recibían a las visitas, y que estaba luego del patio interior, que estaba rodeado por una galería de columnas, conocido como “atrium”. A continuación del tablinum había un “hortum” o huerto. En la planta baja, también había un comedor, pequeño y formal, conocido como “triclinium”. Los dormitorios eran los “cubicula”.

Luego, a inicios del Imperio, la palabra “cenaculum” pasó a referirse a las bohardillas o piezas ubicadas en pisos altos, donde residía la gente con escasos recursos económicos, llamándose a los lugares donde se reunía la familia a comer, “caenatio”.

En el ámbito religioso, y dentro del cristianismo, cenáculo, es donde Jesús, según el Evangelio, celebró la Última Cena, junto a sus doce apóstoles, ocasión en que compartieron el pan y el vino por última vez, ya que luego, Jesús sería apresado y crucificado. No se sabe con exactitud donde fue, pero sí que se realizó en una casa que poseía un amplio salón. La tradición ubica geográficamente al cenáculo, en el extremo suroccidental de Jerusalén, sobre una colina que en época cristiana, se conoció como Sión.

La Biblia relata que fue el propio Jesús el que les encargó a sus discípulos, dirigirse a la ciudad y encontrarse con un hombre que portaría un cántaro de agua, al que debían seguir hasta una casa, donde el dueño, les mostraría el cenáculo, ubicado en el piso superior de la vivienda, estando la planta baja reservada a la oración; y los discípulos debían hacer allí los preparativos para la reunión. En el cenáculo, se congregaron, los discípulos luego de que Él resucitara, y allí hizo su aparición Cristo, dos veces, mientras los discípulos estaban allí, escondidos y temerosos. Transcurridos cincuenta días de la resurrección del Cristo, fue también en el cenáculo, donde descendió el Espíritu Santo, sobre los apóstoles, el día de Pentecostés.

En el lugar, se edificó una iglesia, que fue transformada, en el siglo IV, en una gran Basílica, llamada Santa Sión, que los persas destruyeron un siglo más tarde. Con la reconquista de Jerusalén por los cruzados, se edificó allí un monasterio y la iglesia de Santa María del Monte Sión y del Espíritu Santo, que fue demolida por los árabes en el año 1219. Solo se conservó la capilla del Cenáculo y la tumba de David, ubicada por debajo de él. En el siglo XIV los franciscanos, construyeron, en ese sitio, un pequeño convento, pero a mediados del siglo XVI, los franciscanos fueron expulsados, y los musulmanes convirtieron el edificio en una mezquita. En la actualidad el cenáculo del Monte Sión pertenece a Israel, y es la sinagoga de la Tumba de David. Allí, en el año 2000, el Papa Juan Pablo II ofició una misa privada.

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