Concepto de clamor

La palabra clamor procede del latín “clamoris” en el sentido de gritar o expresarse a viva voz. Se trata de un cultismo que se aplica a aquellas expresiones vehementes y conjuntas, por las cuales varias personas realizan una petición o expresan una pasión colectiva positiva o negativa, de aprobación o desacuerdo.

Ejemplos: “Ante el clamor popular, el político decidió renunciar a su candidatura”, “La gente se manifestó en las calles, pidiendo justicia, y ante ese clamor, las autoridades salieron a dar explicaciones” o “Me gustaría que hubiera más clamor, exigiendo se termine el hambre en el mundo”.

En la Proclama del dictador argentino José Félix Uriburu, que asumió el poder tras el golpe de Estado de 1930, se expresa que los militares tomaron el poder “respondiendo al clamor del pueblo”.

Puede ser entendido también el clamor como una angustia o lamento individual, y se produce cuando alguien sufre un dolor físico, aunque especialmente espiritual. En este caso, el clamor se manifiesta en forma de súplica dirigida a la divinidad, peticionando que cese la situación que causa ese hondo malestar. Puede estar también dirigido el lamento hacia personas que tienen el poder de revertir la situación como el caso de una madre que clama a los jueces, para que se condene a los asesinos de su hijo. También en este caso puede usarse la palabra reclamo, que alude a un clamor reiterado.

Se dice que un suceso resulta clamoroso cuando posee mucha repercusión o resonancia pública: “El éxito del actor fue clamoroso, el público lo ovacionó de pie”.

Junior Kelly Marchena, cantante dominicano de religión adventista, tituló a una de sus canciones “clamor final” refiriéndose al fin del mundo, y al regreso terrenal de Jesús.