Concepto de comedido

La palabra comedido, es el participio de comedir, verbo irregular, pronominal y de tercera conjugación que se derivó al español desde el latín “commetiri”, que se aplicaba al cotejo de medidas. De esa acepción es que pasó a ser, un comedido, el que mide y modera su accionar de acuerdo a las circunstancias.

Un comedido, es alguien prudente, don que pocos poseen, y que ha sido valorado desde antiguo tanto por la filosofía como por la religión. El hombre prudente, y, por ende, comedido, para el filósofo griego Platón, es el que posee la necesaria sabiduría de saber qué es lo más conveniente de acuerdo a las circunstancias. Le sigue en importancia a la justicia, y es una virtud propia del alma racional, que le permite elevarse a la idea de cuál es la decisión acertada en el caso particular.

Ejemplos: “Es tan comedido que se toma su tiempo para empezar cualquier actividad, pues no deja nada librado al azar” o “Eres tan comedido que me exasperas, ya que no eres para nada espontáneo

El comedido es sensato, no es impetuoso, sino moderado, controla sus impulsos y obra de modo cortés y respetuoso, sin exaltarse y dispuesto a escuchar críticas y consejos, los que evaluará de modo pormenorizado, antes de decidirse a actuar.

El comedido también impone límites a sus pasiones, poniéndoles un freno desde su razón: “Es un hombre tan comedido que siempre piensa antes de hacer gastos, si lo que desea adquirir es absolutamente necesario” o “Soy muy comedido para viajar, averiguo bien cómo es el lugar, los servicios de alojamiento, la seguridad, y la geografía de la zona”.

El comedido, puede resultar, para muchos, un poco aburrido, pues es calmado y nunca vive al límite ni ama los riesgos, sino, que, justamente, los evita, tratando de tener todo bajo control, lo que puede tornarlo, en ciertos casos, un poco obsesivo.

El comedido es solidario, y tiende a ayudar al prójimo, por eso existe una frase popular que expresa que “no hay comedido que salga bien parado” pues, a veces, por colaborar con otros, el comedido resulta involucrado en la cuestión, de modo negativo, como entrometido. Por ejemplo: “De comedido me dispuse a ayudar a un niño que lloraba en plena calle, pero la madre se me acercó furiosa, y me dijo que no me metiera con su hijo, que no le gustaba que se contactara con extraños”.